LA RESPONSABILIDAD DEL MÚSICO CRISTIANO

Introducción a la re-edición de este libro en línea reeditado junto con la recién añadida guía de estudio.

“LA RESPONSABILIDAD DEL MÚSICO CRISTIANO” Con GUÍA DE ESTUDIO – OCTUBRE DE 2020 Nota: ¡Este libro tiene derechos de copyright, pero estoy permitiendo la LECTURA Y DESCARGA GRATUITA DEL LIBRO JUNTO CON LA GUÍA DE ESTUDIO a través de este sitio – [simplemente cortar y pegar o descargar y descomprima el archivo Zip!]

Después de veintidós años de ofrecer conciertos y grabar con Resurrection Band (también conocido como REZ Band o simplemente REZ), ser líder de adoración, pastorear, y enseñar en seminarios de música, músicos y ministerio en nuestro festival Cornerstone, debo reconocer que este libro prácticamente se escribió solo. Fue una consecuencia del folleto Música, Músicos y Ministerio, también disponible para descarga gratuita: (https://musicmusiciansandministry.wordpress.com/).

LRDMC es un viaje de discipulado para seguidores de Jesús. Este libro se fundamenta por completo en aspectos de relación – y ese es el meollo del asunto. REZ Band, la revista Cornerstone, Cornerstone Press Chicago y el festival Cornerstone cesaron funciones y ya no existen. Además, considerando que este libro está agotado desde hace muchos años, comencé a orar con el deseo de ofrecerlo en línea. Un buen día me pareció recibir la aprobación por parte del Señor. Al DÍA SIGUIENTE, un pastor de otro estado en Estados Unidos me envió un correo electrónico con referencia a este libro y me preguntó si alguna vez habíamos confeccionado una guía de estudio para acompañarlo. Mencionó que tenía una iglesia con muchos músicos y quería usarlo como texto para sus sesiones de enseñanza. ¡Asombroso!

Seguir a Jesús ha sido y seguirá siendo la aspiración número uno de mi vida. Sigo escribiendo, grabando y tocando mucha música para personas en cárceles, prisiones, eventos de motociclistas y blues; también lo hago para la iglesia y para la calle. Continuaré con esta labor en tanto tenga aliento porque el Creador no ha dejado de acercarse con amor a todos aquellos que abren sus “oídos para oír”.

Por lo pronto, en este sencillo libro tienes la esencia de lo que creo son los temas más importantes. Estos temas son independientes del dónde, con quién o a quién lleves tus ofertas musicales. Por increíble y dulce que sea el regalo de la música, el privilegio y la responsabilidad más profundos están en amar al Señor nuestro Dios supremamente y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Estos mandamientos son el deseo y la voluntad de Dios para todos aquellos que reconocen a Jesús como su Salvador, incluidos los músicos.

Compartido con amor y agradecido con Dios por su gracia, -Glenn Kaiser – Chicago, octubre de 2020.

LA RESPONSABILIDAD

DEL MÚSICO CRISTIANO

DÁNDOLO TODO a quien GRATUITAMENTE DA

EL REGALO DE LA CREATIVIDAD

GLENN KAISER

Cornerstone Press Chicago

Chicago, Illinois

1994 Glenn Kaiser. Todos los derechos reservados.

ISBN 0-940895-21-8

Originalmente publicado en inglés bajo el título:

The Responsibility of the Christian Musician

Cornerstone Press Chicago

Chicago, Illinois Estados Unidos de América.

Traducción por Carlos Mestayer

Publicado por Cornerstone Press Chicago, el brazo de comunicación de Jesus People USA,Covenant Church (Gente de Jesús USA). Jesus People USA es una comunidad de cristianos que sirven a los pobres, a aquellos que no tienen un techo y a los ancianos de la sección norte de Chicago. A nivel nacional e internacional Jesus People es conocida por la revista Cornerstone, las bandas del sello Grrr recordS (REZ [Resurrection Band], Cauzin’ effekt, CRASHDOG, y The Crossing), y por el Festival Cornerstone. Si Usted quiere más información sobre Jesus People USA y sus ministerios escriba a JPUSA atención: Cornerstone Press Chicago, 939 W. Wilson Ave., Chicago IL 60640

Todos los textos bíblicos de Dios Habla Hoy La Biblia Versión Popular, segunda edición, Copyright © Sociedades Bíblicas Unidas 1966, 1970, 1979, 1983; excepto cuando esté anotado.

A Jesús

mi fuerza y canción

a Wendi

mi más querida amiga

A Rebecca, Heidi y Amy,

mis más grandes regalos

Contenido

Prefacio

Capítulo Uno

Responsabilidad a tu Padre, Dios

Capítulo Dos

Responsabilidad a la Familia

Creciendo en Casa

Casado

Con Niños

Capítulo Tres

Responsabilidad a la Familia de Dios

Iglesia Local

La Iglesia en General

Capítulo Cuatro

Responsabilidad a tu Familia Potencial

Lista de Escrituras

Prefacio

Un vasto porcentaje de la Palabra de Dios trata con las actitudes y las relaciones. Nuestra relación personal (o la falta de ella) con Dios es la primera y más importante. A partir de esa relación y de la relación con otros es que desarrollamos nuestros talentos al compartir lo que llamamos “vida”.

¡Que gran diferencia entre el cielo y el infierno! Nosotros como cristianos somos hijos del cielo. Nuestros valores, motivaciones y metas deben madurar en dirección de los valores, motivaciones y metas celestiales y, por ende, nuestras conclusiones siempre nos llevarán a la generosidad de Dios. Gloria a su nombre— él es el autor y el consumador, el pionero y perfeccionador de la fe (Heb. 12:2) para todos los creyentes.

Aunque su llamado es el mismo, el músico cristiano es a veces un “pato renco” en el cuerpo de Cristo. El o ella están en un ambiente muy tenso social y espiritualmente. A través de la historia la Iglesia ha debatido enérgicamente sobre el artista y sus dones. La música y su uso/abuso han sido y siempre serán tema de controversia entre los cristianos.

Por otro lado creo que parte de lo que trataremos aquí tiene que ver con los cristianos jóvenes y rebeldes que carecen de respeto hacia las estructuras y hacia la iglesia tradicional porque se han tropezado con las “normas” culturales de las generaciones más viejas. La iglesia tradicional en algunos casos “descristianiza” completamente a los músicos jóvenes por su estilo musical. Esto es algo así como una fractura compuesta. Es prejuicio versus prejuicio.

Muchos creyentes han desobedecido a la Biblia al rechazar la comunión con otros cristianos debido a un desacuerdo no bíblico sobre gustos musicales. ¿Qué puede uno decir o hacer para terminar esta separación antibíblica de hermanos?

“Porque los conocimientos y la profecía son imperfectos… pero lo más importante de los tres es el amor” según 1 Cor. 13:9,13. Si estos versículos son verdaderos entonces yo, individual corporativamente, conozco solamente “en parte”. ¿Por qué insistimos en estar tan absolutamente en lo correcto? ¿Orgullo? ¿Inseguridad? ¿Ignorancia? ¿Estupidez? Mi corazón se inclina hacia aquellos que son como yo aunque creo que todos compartimos estas aflicciones. Sin embargo para amar, hay que orar, e inclusive tener comunión en el Señor con aquellos con quienes no estamos de acuerdo, si practicamos esto tendremos un testimonio que ni el mundo ni el diablo pueden silenciar a pesar de nuestra música o la de ellos. ¡Gracias a Dios el gusto musical no es un asunto bíblico que prive para tener o no tener comunión! Tristemente, algunos en cualquier bando de la discusión musical parecen pensar que es así. ¿Dónde en la palabra de Dios se puede validar esta posición?

La verdad es que ambos bandos tienen mucho en común y mucho que aprender recíprocamente.

Yo alabo a Dios por todos aquellos maestros, pastores, líderes juveniles y directores musicales del cuerpo de Cristo que han llevado esa antorcha de la verdad llamada Palabra de Dios a los músicos jóvenes —cosa absolutamente necesaria, porque obviamente hay gran poder e influencia en la música. Las canciones de alabanza, testimonio y profecía se pueden manejar en conjunto con la espada del Espíritu y lograr un gran efecto. Sin embargo, raramente escucho voces urgiendo conceptos bíblicos sanos y sólidos para los músicos cristianos más jóvenes o nuevos en la fe. Una cosa es saber escribir, arreglar, producir y tocar música. Otra cosa muy distinta es saber cómo vivir bíblicamente en el proceso. ¡Músicos, sus vidas y sus dones afectarán a muchos a un grandísimo grado! “A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho” dice Lucas 12:48.

La Biblia enseña abiertamente sobre la responsabilidad del cristiano, y puedo agregar que los músicos no son la excepción.

Por la naturaleza comunicativa de nuestra forma de arte y por la posición que goza en nuestra sociedad de hoy, los músicos cristianos deben ser mucho más responsables con sus vidas y sus obras de arte. Nosotros los músicos tenemos un tremendo potencial como vasos que contienen al Espíritu Santo… o como agentes de tonterías… o inclusive destrucción. La idolatría tiene mucha caras. ¡Algunos nos inclinamos ante nuestra cultura como si fuera Cristo ¿Adoras más la creación y las cosas creadas (como por ejemplo la música) más que al Creador? Esta es una pregunta válida para cristianos viejos y jóvenes. ¿Le dedicas a Dios cuando mucho una hora a la semana, y a tu ensayos o audiciones más o menos treinta o cuarenta horas semanales? Se honesto.

Con toda franqueza muchos músicos son unidimensionales. Ellos constantemente escuchan, tocan, hablan, leen, ven (por la televisión y vídeos), sueñan música y nada más que música. La mayoría de sus amigos son músicos o gente elitista de alguna clase. Suena a una vida muy balanceada y completa, ¿verdad? ¿De qué hablas con mayor frecuencia? ¿Gastas tu dinero sobrante en misiones y necesidades de la iglesia o en música y entretenimiento? ¿Qué puedes traer a un encuentro con otros cristianos para que todos disfruten, crezcan y tengan comunión? Si la música es tu única respuesta necesitas dedicarte al arrepentimiento y al crecimiento en tu futuro. Como creyentes nacidos de nuevo todos somos hermanos y hermanas. Una de las señales de madurez cristiana y amor más evidente es la habilidad de poner a un lado las “niñerías”. ¿“Jugamos” los músicos mientras otros “trabajan”? Entre los cristianos especialmente esto debe cambiar. Procede pues con cuidado. ¡Mi oración es que Juan 15:8 se haga realidad en tu vida y música

GLENN KAISER

Capítulo Uno

LA RESPONSABILIDAD PARA

CON TU PADRE, DIOS

Dios los ha comprado a ustedes a gran precio; no permitan que otros hombres los hagan esclavos. Así pues, hermanos, que cada cual permanezca delante de Dios en la condición en que estaba cuando fue llamado (1 Cor. 7:23, 24).

Servir a Dios en Su llamado confirmado puede ser algo muy difícil, o muy simple y satisfactorio, e inclusive fácil. En realidad es los dos extremos. ¿Cómo es para ti? El mandamiento más grande e importante de acuerdo a Jesucristo es: “Oye, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:19-30). Dios dice que Él es el verdadero (y único) Dios que debe ser amado total y completamente. Él dice en Éxodo 20:3 que es un Dios celoso y que no debemos tener “otros dioses aparte” de Él. ¡Así que nuestra primera responsabilidad no es para con otros—sean músicos nacidos de nuevo o impíos pecadores—tampoco para con nosotros mismos, ni para con nuestro trabajo o llamado! Nuestra responsabilidad primordial es y siempre tiene que ser para con Dios mismo.

La Palabra de Dios es la que nos hace responsables. Se puede decir que nuestra vida cristiana empieza en el corazón y mente de Dios. Él nos creó y nos amó profundamente, pero por nuestro pecado fuimos separados de Él. Él sacrificó a su propio hijo en la cruz para que la pena por nuestros pecados fuera totalmente cubierta, abriendo de esa manera el camino para que tengamos una relación genuina y eterna con Él. Pero ¿dónde empieza nuestra responsabilidad? “Escucha Oh Israel…” Debemos aprender a escuchar.

Esta palabra: responsable, tiene un profundo significado y muchas implicaciones. El diccionario Webster’s la define así: “ser llamado para responder; ser capaz de responder por las conductas y obligaciones de uno: de confianza, capaz de escoger por si mismo entre lo correcto y lo incorrecto; encargado de, o involucrado, en alguna responsabilidad.” Respuesta es la raíz de este adjetivo. Replicar, reaccionar y responder a aquellos con quienes entramos en una relación es extremadamente importante. De hecho, no podemos tener relación con alguien si no respondemos de alguna manera. Si el Señor Jesucristo tenía algún atributo ese era su responsabilidad al cumplir lo que Él conocía como la voluntad del Padre tal y como lo afirmó en Juan 6:38: “para hacer la voluntad de mi Padre que me ha enviado”. Cuando se le preguntó cuál era el mandamiento más importante Él mandó a amar al Padre supremamente. Esta acción de amar a Dios es la esencia de la vida La reacción y respuesta particular que le ofrecemos al Señor cuando creemos que Él nos ha hablado es la esencia de nuestra relación con Él.

¿Cómo escuchamos su voz? Él nos habla personalmente a través de Su Palabra (la Biblia), de la oración, de nuestros pastores/líderes espirituales (otros cristianos), de las circunstancias y también a través de “señales y maravillas” sobrenaturales. Una vez que estamos relativamente seguros de Su dirección debemos actuar de acuerdo con ella. Es en este punto de la relación en la que hacemos o dejamos de hacer su voluntad. Si escogemos las alternativas correctas, nuestro testimonio al mundo y a otros cristianos puede fomentar un entendimiento más profundo del amor de Dios. El excelente libro de Charles Colson Loving God (Amando a Dios) proveerá una idea más profunda hacia este fenómeno si deseas leer un poco más. Mi punto es simple: muchos creyentes no se dan cuenta de que nunca podrán amar en el sentido humano más completo a menos que primero le permitan a Jesús tocar sus corazones, mentes y alma con Su corazón y mente. Este proceso lleva tiempo. Puede ser atemorizante, inclusive doloroso. ¡Pero es este tiempo con Dios el que hace al mismo espíritu del cristiano cantar! Y la naturaleza del cristiano se hace más como la de Aquel con quien ha pasado más tiempo. Esta comunión eventualmente influye todos los aspectos de la vida, incluyendo la música si eres un músico.

1 Cor. 6:20; 7:23 dice que en verdad nosotros hemos sido “comprados por un precio.” Ese precio fue la sangre derramada del Cordero sin mancha, la sangre de Jesús el hijo de Dios—o sea, Dios el Hijo. La sangre misma de Dios fue derramada para que nosotros pudiéramos ir a Él en una relación de Padre a hijo. Nuestra responsabilidad es amar, servir, ser fieles, hablar honestamente con Él cada día en toda situación y escudriñar Su libro para encontrar guía en todas las cosas relacionadas con esta vida y la eternidad; en última instancia nuestra responsabilidad es escucharlo a Él y obedecerlo. Esta relación bilateral debe ser el fundamento sobre el cual el músico cristiano genuino edifique todo.

Convertirse en esclavo de los caprichos de cualquier otro (incluyéndose a uno mismo) no es lo que Dios considera responsabilidad hacia él. Esta lealtad no significa que extemporáneamente rechacemos lo que otros nos digan. Sin embargo, a veces nuestra lealtad al llamado de Dios nos dividirá de otros. Esto puede ser muy doloroso, pero es un dolor que Jesús también sufrió en su obediencia a Dios.

El ser obediente a Dios es parte del proceso de amarlo, al mismo tiempo recibimos un sentido más completo de aceptación que Él nos ofrece. Esta experiencia más profunda de su constante amor por ti a un nivel muy personal, te liberará para que tú puedas aceptar y amar a otros.

Al ser llena y satisfecha tu necesidad de aceptación, tienes la libertad no solo de amarlo a Él, sino a otros también —sean perdidos o rescatados. Hay libertad para amar a otros cuando estás seguro de su amor y su llamado en tu propia vida. Eres más capaz de ministrar apoyo y “afecto fraternal” bíblico a gente a la que no le caes bien o que no le gusta lo que estás haciendo musicalmente.

Porque Él los ama, yo también soy capaz de amar. Porque estoy experimentando Su amor por mí, ¡no tengo que preocuparme por mí mismo! Puedo ayudar a otros a encontrar ese mismo amor. Nosotros lo amamos “porque Él nos amó primero” dice I Juan 4:19. Cuando estamos cerca de esta acción e interacción que nos hace descubrir su amor y realmente se lo comunicamos a Él… ¡qué gran gozo se siente! ¡Qué devoción y adoración resulta! Este es un romance mucho más profundo que ninguno otro y del cual todo otro romance debe nacer. ¡De estos momentos vendrá música inspirada por Dios y que le glorificará! Puede ser un grito o un susurro, pero le hablará al corazón del hombre porque esta música nacerá de una relación con el mismo Creador del universo, ¡el Creador de la creatividad!

Hay excelentes libros disponibles sobre nuestra relación multidimensional con Dios. Tomemos un momento para hacer una lista de maneras específicas de comunicación que Dios nos ha dado para hacer crecer nuestra relación con Él:

Escuchando. Esto incluiría el leer la Biblia y libros devocionales buenos o libros de enseñanza bíblica sanos, etc. También incluye darse cuenta cuándo es Él quien nos está hablando a través de otra gente, la creación, las circunstancias, y los milagros.

Hablando. ¡Resulta asombroso que el Creador del universo nos escuche a nosotros! Hablamos con Él en oración, por supuesto. Sin embargo; también hablamos con Él a través de nuestros pensamientos y acciones más profundos.

Presencia. El significado de la palabra presencia es asistencia, proximidad. Algunas veces hay un increíble sentido de su presencia. Algunos inclusive manifiestan que “Lo” sienten físicamente con ellos. Ciertamente esta es una de las dimensiones del trabajo del Espíritu Santo en la vida del creyente, y es una parte del todo en nuestra relación con el Padre.

Lo que no se menciona con frecuencia es que la relación multidimensional con Dios requiere de tiempo! Muchos cristianos parecen pensar que estas verdades son tan bíblicamente evidentes que el cristiano nuevo sencillamente “las entiende”. Por supuesto que Jesús te ama y te acepta; esa es la base de tu fe en Él para tu salvación, pero en el mundo real cotidiano esa fe básica y la seguridad de su cuidado y protección serán probados.

Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo por la resurrección de Jesucristo. Esto nos da una viva esperanza, y hará que ustedes reciban la herencia que Dios les tiene guardada en el cielo, la cual no puede destruirse, ni mancharse, ni marchitarse. Por la fe que ustedes tienen en Dios, Él los protege con su poder para que alcancen la salvación que tiene preparada, la cual dará a conocer en los tiempos últimos. Por esta razón están ustedes llenos de alegría, aunque quizá sea necesario que durante un poco de tiempo pasen por muchas pruebas. Porque la fe de ustedes es como el oro: su calidad debe ser probada por medio del fuego. La fe que resiste la prueba vale mucho más que el oro, el cual se puede destruir. De manera que la fe de ustedes, al ser así probada, merecerá aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo aparezca. Ustedes aman a Jesucristo, aunque no lo han visto; y ahora, creyendo en Él sin haberlo visto, se alegran con una alegría tan grande y gloriosa que no pueden expresarla con palabras, por haber conseguido la salvación de sus almas; pues tal es la meta de su fe (1 Pedro 1:3-9; ver también 1 Pedro 4:12).

Y la fe crecerá. Pero el crecimiento requiere de tiempo. Muy pocas cosas (si es que hay alguna) son instantáneas en la vida cristiana. Así que debes aprender a trabajar con tu vida espiritual para profundizar tu confianza y experiencia de la fidelidad de Dios. Si así lo deseas, algo maravilloso empezará a suceder. Verás tu relación con Dios convertirse en una adoración real, que honra a Dios y satisface tu alma.

La adoración es algo de lo que nunca podremos tener suficiente, es algo que de hecho siempre hacemos en algún sentido y algo a través de lo cual crecemos nosotros mismos y en Dios. Por mucho tiempo he declarado que uno de los problemas de los auditorios en la música cristiana contemporánea (músicos y espectadores por igual) es que sabemos disfrutar de nuestra música… pero ¿sabemos adorar? Por supuesto muchos cristianos piensan que adoran cuando solamente experimentan emociones. Si ese es el paso uno para adorar, entonces el paso dos es hacerlo genuinamente y con el corazón. Algunos dicen que en un concierto cristiano típico están adorando a Jesús. A veces sí y a veces no. Porque todo tiene que ver con la actitud del corazón más que cualquier otra cosa. Se necesita discernimiento para saber si alguien está adorando a Dios verdaderamente o simplemente reaccionando emocionalmente a un estímulo dado. Naturalmente (y lo enfoco desde el punto de vista del “hombre natural”), hay quienes “disciernen” con prejuicios muy humanos.

Sin embargo hay algo aun más profundo. No es solo mi privilegio, sino también mi deber adorarlo (deber dando a Dios su ofrenda). Es también uno de mis gozos más grandes. Con música, en silencio, con o sin su sentido de presencia, lo adoro. ¡Él es digno! Amen, digno, digno y digno de la más profunda y más alta alabanza, acción de gracias y adoración. Cuando veamos su cara en aquel día muy posiblemente alcancemos un nivel de adoración del que actualmente solo tenemos una vaga idea. ¡Amo a Jesús, lo adoro! ¡Él es la persona más maravillosa que existe! Y en esos tiempos de adoración, no solamente trato de descubrir nuevas formas de decirle todo esto, sino que también Él me ministra en miles de formas diferentes que hacen que entienda mejor por qué lo amo tanto —y por qué debo amarlo más y mejor aun.

Posiblemente las mejores canciones se las cantamos al Señor en nuestro corazón. No son para nadie más, ni podrían llegar a ser para nadie más. Ni tampoco son de ninguna manera para nosotros. Ellas son puras, castas y santas ofrendas de amor. Regalos simples y genuinos para su Majestad. Las notas, los ritmos y las palabras que expresan adoración al Más Adorable, Más Alto, Más Poderoso, Más Santo Rey de Reyes y Señor de Señores empiezan allí. Regresa a esta actitud. Partiendo de esta relación todas las demás serán tocadas. Así que tenemos razón para regocijarnos en nuestro llamado, lee 1 Cor. 7:23,24. Si el fruto de nuestra adoración resulta ser música, que sea así, que eso no te avergüence. Solamente cuando nos separamos del Dios que hace el llamado y de aquellos que nos rodean y se ven afectados por ese llamado, es que sufrimos. Cuando nuestras vidas están en paz con Dios y su voluntad, podemos alcanzar a otros y acercarlos a Él. Algunos escucharán y responderán, otros no. Pero nuestro primer amor debe ser para nuestro Señor. Al explorar todas las profundidades y misterios de nuestra comunión con Él, otros serán tocados, porque esta interacción en nuestras vidas naturalmente se verá reflejada en nuestra música. Si no es así, nuestra relación; y por lo tanto nuestra responsabilidad para con Dios, debe ser cuestionada. Esos momentos no son para hacer música. Son silenciosos. Cuando las cosas van como deben ir con nuestro Señor — entonces cantamos!

Capítulo Dos

LA RESPONSABILIDAD

HACIA TU FAMILIA

CRECIENDO EN CASA

Hijos, obedezcan a sus padres por amor al Señor, porque esto es justo. El primer mandamiento que contiene una promesa es éste: “Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivirás una larga vida en la tierra.” Y ustedes padres, no hagan enojar a sus hijos, sino mas bien críenlos con disciplina e instrúyanlos en el amor al Señor

(Efesios 6: 1-4).

Una de las cosas más difíciles que cada uno de nosotros debe afrontar en nuestras vidas es el crecer en la sociedad en la que vivimos ahora. Sin duda, puede ser muy frustrante descubrir que una de las cosas más placenteras para nosotros— nuestra música—es uno de los temas más debatidos en tu casa.

Todos tenemos que aceptar el hecho de que algún día vamos a crecer, probablemente nos casaremos, tendremos nuestros propios hijos, y repitamos el mismo loco proceso excepto que le ofreceremos a nuestros hijos más comprensión y libertad que la que nos dieron nuestros padres, ¿verdad? ¡No! No lo creas ni por un minuto.

Todos nosotros a veces estamos de acuerdo respecto a muchas cosas y a veces no. Ocasionalmente pensamos que nuestros padres son tan tontos como se ven. Muchos no diferencian entre Carlos Santana y Marcos Witt. (Nada personal Marcos, me agradas mucho más.) Y ellos piensan que nuestro deseo de tocar nuestro tipo de música a nuestro estilo es pecaminoso en general, y rebelde en particular. Además no les gusta y ni se imaginan por qué actuamos como lo hacemos como si conocieran las razones por las que nos gusta nuestra música—y a los buenos cristianos nos les gustan esas cosas exactamente por esas mismas razones. O algo por el estilo.

Bien, déjame contarte cómo era crecer en mi casa. Después de que desenterremos parte de mi historia pensaremos un poco en la tuya y veremos en qué nos parecemos y en qué nos diferenciamos. Y entonces pensaremos más en los problemas por los que pasamos al crecer en nuestras casas como músicos. Mi familia era la típica familia del medio oeste de los Estados Unidos, de clase media, vivimos primero en un pueblito y después nos mudamos a un suburbio promedio en una gran cuidad. Los niños fuimos a escuelas estatales y fuimos estudiantes promedio que pudimos haber salido mejor en los estudios, pero no estudiamos porque no nos importaba mucho. Pasábamos mucho tiempo con nuestros amigos y teníamos un perro— ahí tienes el cuadro. Entonces mis padres se divorciaron, mi hermana se casó y mi hermano se unió a la armada para casarse tiempo después. Yo era el menor de los tres.

Mi mamá había sido una cantante talentosa antes de que los cigarrillos y otras cosas le ayudaran a acabar con su voz. Como estudiante de secundaria ella había ganado concursos de canto en Milwakee y había tocado piano y acordeón muy bien. Mi papá había tocado saxofón en bandas que amenizaban bailes y a ambos les gustaba la música aunque no recuerdo que tocaran mucho en casa cuando estaba creciendo. Mi hermana y hermano escuchaban música pop cuando yo era muy pequeño. Pero mi adolescencia transcurrió sin su influencia porque para entonces ya se habían ido de la casa. Mi mamá escuchaba a Julie Garland, a Sinatra, a Mantovani, cosas así. Francamente, creo que estaba bien. Me gustaba muchos tipos de música y había tantos estilos tan maravillosos dentro de cada género que yo mismo me asombraba. Hasta este día, el único estilo que menos me gusta es el jazz… aunque me gustan algunas formas del género.

Yo era básicamente gordo, extrovertido y estaba muy perdido. Tenía muchos amigos y pasaba mi existencia escuchando radio y viendo televisión, pero en ese punto mi historia se torna un poquito más rara. Tú sabes, cuando no tienes confianza en ti mismo y sientes que tienes solamente una cosa buena te agarras de ella hasta la muerte. Yo podía cantar. Podía tocar muchos instrumentos, más o menos bien. Y tan pronto como lo intenté, descubrí que podía escribir música y letras, meterme a bandas, empezar mis propias bandas, y finalmente ser alguien extraordinario.

Ser extraordinario es importante cuando en tu corazón realmente te preguntas por qué estás vivo. Nadie en mi familia había sido un cristiano practicante genuino. Tenía muchas heridas profundas y dudas, hasta llegué a cuestionarme si “valía la pólvora con la que me podía volar los sesos.” Con la excepción de la música, no pensaba que valiera algo. Entonces antes de mi último año en la secundaria, perdí sesenta libras durante un verano por no comer y consumir muchas drogas; era un desastre al tratar de destruirme. Y cuando regresé a la escuela el otoño siguiente… ¡vaya si caí!

Lo mejor que me podía haber pasado casi me mata. El primer día de clases nadie me reconoció. Todo mi peso se había esfumado, y de repente parecía agradarle a un grupo con el que nunca había tenido el tipo de relación que yo quería —las chicas—y no solo como amigos, ¿sabes? Por supuesto que me gustó, pero tienes que entender que ni siquiera me daba cuenta de cuándo alguien estaba flirteando conmigo, era algo que nunca me había pasado.

Cuando todos los miembros de tu familia se han traicionado los unos a los otros no creces entendiendo del todo las palabras de Dios y sus caminos, te hieren fácilmente, hieres a otros y te escabulles de los compromisos. Realmente no confiaba en las mujeres. No confiaba en nadie. Y aprendí que no podía confiar ni en mi mismo tampoco.

La música era un amigo constante. Yo quería que las estrellas de rock me amaran. Creía que me amaban en cierto sentido. Hablaban de las mismas cosas en las que yo pensaba y de lo que yo hablaba todo el tiempo. Ellos entendían mucho sobre la vida… o por lo menos eso pensaba yo. Y la música nunca se me imponía, yo hacía con ella lo que yo quisiera. Si yo no quería oír algo simplemente daba vuelta al dial o apagaba el interruptor o entraba o salía del concierto. Simple.

Nada en mi vida ni en la vida de los que me rodeaban tenía tanto sentido como mi música. Nada más me daba tanta alegría o sentido hasta que le pedí a Jesucristo que entrara en mi corazón y se convirtiera en el absoluto Señor de mi vida. Pero antes de ese día, la música era lo único en mi vacía vida que parecía ayudar a llenar continuamente el vacío dentro de mí.

Esa es mi historia. Prometí que hablaríamos de tu familia después y trataríamos con los inconvenientes que pasamos todos los músicos en casa.

Siguiendo a Jesús he aprendido algunas buenas lecciones temprano en mi ministerio: Nunca pelees por la música. Si tú y tu familia tienen diferencias tal vez podría ayudar que ambos lados hablen con un pastor de jóvenes, pero hablo en serio —si tú y tu familia no pueden hablar sobre sus diferencias “en el espíritu” olvídalo! Tú y tal vez todos van a pecar si solo discutes sobre gustos musicales una y otra vez. Ora. Obedece a tus padres. ¡No pierdas a Jesús por causa de la música! No conviertas tu música en un ídolo. La idolatría está mencionada varias veces en la Biblia como un camino para terminar en el infierno, así que toma una actitud seria con tu oración y obediencia a tus padres. Invierte tanto tiempo en Jesús y otros como lo inviertes en tu música… o te vas a salir de balance tal como algunas de las personas con las que te gusta discutir. La música es un sustituto pobre para el estudio bíblico, la oración, la discusión cristiana genuina, y para testificar a la gente acerca del Señor Jesús. Encáralo. Es verdad. Quieres que “¿esté de acuerdo contigo?” Vuelve a buscar y leer los versículos al principio de cada capítulo y procura ser tan honesto con tus motivos como puedas. Cuando seas mayor de edad y estés fuera de la casa de tus padres, serás libre para expresarte musical y bíblicamente bajo Dios. Parece una eternidad, pero ese momento llegará pronto. Considera la sabiduría de Dios en estas palabras:

Y me digo: El Señor lo es todo para mí; por eso en Él confío. Él Señor es bueno con los que en Él confían, con los que a Él recurren. Es mejor esperar en silencio a que el Señor nos ayude. Es mejor que el hombre se someta desde su juventud (Lamentaciones 3:24-27).

Eso es un yugo fácil de acuerdo a Jesús: “Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. Porque el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros.” (Mateo 11:29.30). No parece ser así algunas veces. Cuando podemos crecer en la amabilidad y humildad de Jesús, podemos descansar en Él ya sea que nuestros padres nos “den rienda suelta” musicalmente o no. Lee Hebreos 12:5-14.

5y han olvidado ya lo que Dios les aconseja como a hijos suyos. Dice en la Escritura:

No desprecies, hijo mío, la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda. 6Porque el Señor corrige a quien él ama, y castiga a aquel a quien recibe como hijo.”

7Ustedes están sufriendo para su corrección: Dios los trata como a hijos. ¿Acaso hay algún hijo a quien su padre no corrija?8Pero si Dios no los corrige a ustedes como corrige a todos sus hijos, entonces ustedes no son hijos legítimos.9Además, cuando éramos niños, nuestros padres aquí en la tierra nos corregían, y los respetábamos. ¿Por qué no hemos de someternos, con mayor razón, a nuestro Padre celestial, para obtener la vida?10Nuestros padres aquí en la tierra nos corregían durante esta corta vida, según lo que les parecía más conveniente; pero Dios nos corrige para nuestro verdadero provecho, para hacernos santos como él.11Ciertamente, ningún castigo es agradable en el momento de recibirlo, sino que duele; pero si uno aprende la lección, el resultado es una vida de paz y rectitud. 12Así pues, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas,13y busquen el camino derecho, para que sane el pie que está cojo y no se tuerza más. 4Procuren estar en paz con todos y llevar una vida santa; pues sin la santidad, nadie podrá ver al Señor.

La disciplina, la santidad, y una vida recta son esenciales, no opciones, para los cristianos. Piensa en Jesús en la cruz, y entonces considera el rendirte donde tus padres te lo piden en esa parte de tu vida musical. ¿Qué es peor? ¡No sabemos lo que sufrir verdaderamente significa! Pero el amor, la oración y el vivir en la Palabra de nuestro Padre celestial nos ayudarán a ser los ejemplos que nuestras familias necesitan para animarlos a crecer en el Señor también. “Evita que te desprecien por ser joven; mas bien debes ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y de portarte, y en amor, fe y pureza de vida” (1 Tim. 4:12).

Los Padres pueden exasperar a sus hijos. Dios les manda a no hacerlo, pero pecan en esto algunas veces. Algunos no entrenan ni instruyen a sus niños en el Señor al punto que deberían. Si este error se comete en los hogares de los predicadores, ¿cuánto más en los hogares donde mamá/papá ni siquiera son creyentes en la Biblia?

Mi esposa y yo tenemos tres de los mejores hijos en el planeta. Los amamos con todo nuestro corazón. Oramos por ellos constantemente y luchamos por ayudarles a escoger alternativas bíblicas. Algunas veces nos exasperamos los unos a los otros… pero Proverbios 10:12 dice que el amor perdona todas las faltas. Hemos aprendido a pedir perdón cuando alguno de nosotros ha actuado mal con el otro. Si “haces del amor tu meta,” encontrarás que la música encontrará su lugar propio. Tal vez hasta puedas aprender a apreciar estilos por los que nunca antes te preocupabas.

Y recuerda, muy pronto llegará el día en que harás exactamente lo mismo que tus padres hicieron cuando se hicieron viejos. Serás libre para escuchar y, como músico, tocar lo que quieras. Estudia las escrituras para que tengas un buen entendimiento de lo que Dios dice de la música. Aprende a adorar. Aprende a escuchar. Hay un futuro momento para la expresión al máximo. Para entonces espero que hayas aprendido que Dios no juzgará a tus padres por su influencia en tu dirección musical. Cuando tu estés solo, tú solo serás juzgado por tus motivos.

Desde ese momento en adelante no habrá nadie más a quien culpar. Gracias a Dios por padres que entienden, que conocen la palabra y se rehusan a que sus deseos personales dicten sus propósitos personales. Pero algunos otros deben dar gracias a Dios por aquellos padres que por lo menos están tratando de enseñar valores a sus hijos porque es lo que mejor saben y sus valores son correctos. Correcto o no, ¡los padres preocupados son mejores que aquellos a los que no les importa si creces, cómo creces, y donde vas a terminar! Piénsalo bien. Muchos quisieran tener padres como los tuyos.

Muchos más desearían tener un padre en el cielo como el tuyo, aun cuando no se den cuenta de que lo anhelan. La música es solo una forma de contarles del Él. Hay otras formas—de hecho, mucho mejores formas. Interesantemente, a Jesús nunca se le menciona como músico o inclusive cantante. Pero lo amo exactamente como la Biblia lo revela use o no música en mi. Jesucristo es mi vida; la música es una de las cosas que hago para obedecerlo. Es un acto de adoración entre muchos otros. Pero mientras estoy creciendo en casa mi música debe ser balanceada con la obediencia a mis padres ¡porque Dios manda ambas cosas! Hasta este punto, lo que he estado diciendo se puede aplicar indistintamente a músicos hombres y mujeres. De ahora en adelante mi punto de vista masculino restringirá un poco más mis aplicaciones. Por ejemplo, no podré escribir de los problemas que una mujer casada música pueda tener, aunque mucho de lo que tengo que decir se aplicará.

Casado

32Yo quisiera librarlos a ustedes de preocupaciones. El que está soltero se preocupa por las cosas del Señor, y por agradarle;33pero el que está casado se preocupa por las cosas del mundo y por agradar a su esposa,34y así está dividido. Igualmente, la mujer que ya no tiene esposo y la joven soltera se preocupan por las cosas del Señor, por ser santas tanto en el cuerpo como en el espíritu; pero la casada se preocupa por las cosas del mundo y por agradar a su esposo. 35Les digo esto, no para ponerles restricciones, sino en bien de ustedes y para que vivan de una manera digna, sirviendo al Señor sin distracciones. 1Cor 7:32-35

Déjenme ir justo al punto: ¡No es fácil! Alguna gente sueña con casarse con un(a) músico(a) cristiano(a) y todas las “glorias” que eso conlleva como parte de nuestro estilo de vida. Otros se preguntan cómo podrían casarse con un músico desde un principio. El servir a Dios en un ministerio musical a veces es una de las cosas más caras. Antes de casarte, ten la certeza más completa de que tu pareja está dispuesta a pagar parte del precio. Mucha gente tiene estrellas en los ojos y, muy francamente, piedras en la cabeza. Es claro lo que revelan la historia de la música Gospel (evangélica), la historia (más joven) de la música cristiana, el récord del evangelista y del pastor de púlpito igualmente: aquellos que no comparten el mismo llamado están destinados a vivir una miseria definitiva. Las horas solitarias, las madres que se quedan en casa para criar a sus hijos, el viaje constante, y el vivir de una maleta pueden cobrar una gran factura en el matrimonio.

Antes de casarme, le conté a Wendi acerca de cada posible giro que podía anticipar en el futuro de nuestro ministerio musical. Traté de pintarle un cuadro tan honesto como pude de lo que el casarse conmigo le costaría, específicamente por el llamado de Dios en mi vida. Quería darle la opción de seguir al Señor si Él la había llamado por otro camino. Lo último que quería para ella era que fuera herida por el llamado de Dios a este camino más angosto. Le compartí lo que yo pensaba era el plan futuro de Dios para REZ—la visión. Y después de todo, ella dijo sí.

Algo que mucha gente todavía está aprendiendo es que el matrimonio es un asunto tanto de obediencia y de escogencia acertada como de “amor”. Hay sujetos motivados por sus emociones o por una idea romántica del amor—o sea, estar enamorados del amor—que ni se cuestionan a ellos mismos ni les presentan a sus pretendientes las difíciles interrogantes de los costos futuros. El discipulado cuesta. El matrimonio, como el discipulado, cuesta. Sin embargo ambos son grandes bendiciones.

Tienes que entender que en ese entonces no teníamos ni idea de que el Señor “colaría” a Wendi en la banda. Así que su proyecto de seguirme por todo el mundo a muchos lugares extraños no incluía ir como un miembro de la banda. Ella básicamente me dijo: “Donde tú vayas yo iré, donde tú estés yo estaré”. Tiene que ser una mujer de Dios la que viva ese tipo de compromiso sin egoísmo. Hermanos en el ministerio—¡Cásense con una ministra! Hermanas en el ministerio—¡hagan lo mismo!

Una de las bendiciones más prácticas de viajar con una esposa es que ambos podemos acercarnos a gente de nuestro mismo sexo si la persona quiere o necesita una conversación más profunda. Si el tópico no es propio para que lo converses o si sospechas que lo que las mujeres quieren en realidad es atención y una oportunidad para flirtear, tu esposa es con la que deben hablar. ¡He dado gracias a Dios muchas veces por el lugar de Wendi en REZ y mi matrimonio en este respecto!

Yo y muchos otros oramos con denuedo y pedimos confirmación antes de que se formara la banda. El mismo tipo de cuestionamiento, oración y búsqueda de guía tuvo lugar antes de casarnos. Nunca me he arrepentido ni avergonzado por ello. Cuando estás genuinamente bregando por una vida diaria basada en la obediencia a Dios más que en un deseo personal, se te hace fácil confiar en Él para que supla tus necesidades, también vives en una paz y seguridad más grandes.

El sufrimiento y el sacrificio son parte de la vida. Jesús es nuestro ejemplo supremo de esto. “El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos”(Juan 15:13). ¿Cuáles son las ramificaciones de este verso cuando consideramos un músico cristiano que está casado? Antes mencioné unas cuantas luchas prácticas. Consideremos algunas otras. A ninguna esposa le gusta que los líderes de la iglesia regañen a su esposo por el método que usa y que él cree que Dios le ha indicado en el ministerio. A ningún esposo le gusta dejar a su esposa sola en una casa o apartamento por miedo a cosas que podrían suceder cuando Él no esté. Ella es la que tendrá que hacer los pagos mensuales o semanales y dar la cara a los acreedores. Ella es la que cuestionará la pureza de su esposo al viajar y desenvolverse en un mundo de vidas solitarias y quebrantadas. Él se pregunta si su posición en un negocio secular es el mejor lugar para ella. Hay tantas situaciones en el mundo real que no necesito comentar como el automóvil que se descompone cuando Él no está, las fallas de la plomería, etc., etc. No es fácil para ella que él tenga la aprobación y la seguridad de la audiencia mientras ella tiene cuatro paredes y (siquiera) unas pocas amigas que no entienden realmente el llamado de la pareja lo suficiente como para animarla bíblicamente durante los momentos oscuros.

Otra opción es que la pareja viaje junta. Y en esa situación compartirán todas las presiones físicas, espirituales y emocionales de la vida “de camino”. Dependiendo de tu situación, tendrán que enfrentarse diariamente a una cama, pueblo, iglesia o multitud, promotores diferentes y un gran número de vidas heridas y situaciones difíciles. ¿Suena a tu idea de un buen rato? Ahora tienes que preocuparte por pasar más tiempo con ella porque si ella está trabajando con el grupo o en el sonido o con las ventas del grupo o lo que sea, ella también tiene tantas “obligaciones” como tú. Aunque viajen juntos, no pueden estar juntos por mucho tiempo sino hasta tarde en la noche cuando estén demasiado cansados y lo único que quieran sea ¡orar para acostarse!

Y están los ensayos, entrevistas y mucho más. Todo esto puede tornarse en algo muy fatigante después de algún tiempo—sin mencionar los tiempos de poca actividad cuando hay pocos conciertos que dar. Para muchos es muy difícil tener que cambiar el patrón de vida y reajustarse a ser “normal por un rato. Pregúntale a cualquiera en el ministerio de la música si estas cosas no son así. Nosotros somos ejemplos perfectos todo el tiempo, ¡inclusive hay momentos en que nos preguntamos si somos cónyuges funcionales!

He dicho muchas veces en el pasado que cuando Dios te llama a ministrar a otros, debes entender que tu vida ya no es tuya solamente. Aquellos en cualquier tipo de ministerio público son responsables no solamente ante Dios y su iglesia sino también, en otro sentido, ante todos aquellos a quienes Dios los envíe. Es un trabajo muy exigente a veces, pero si es la voluntad de Dios que sirvas en la música u otro tipo de ministerio público, debes aprender a ser un mayordomo sin egoísmo hacia tu tiempo. Si están casados, ambos deben aprender a hacer esto.

Ahora vamos a algunos fundamentos para aquellos casados o para quienes estén considerándolo seriamente. Si has recibido una llamado claro y confirmado para involucrarte en algún aspecto del ministerio musical es mejor que ores seriamente y hables de ello con tu esposa o futura esposa. Dependiendo de cómo él o ella responda tendrás que decidir a quien servirás primero. Yo aclaré absolutamente hace muchos años que no iba a echar atrás en lo que yo estaba seguro era la voluntad de Dios para mi vida –para cualquiera. Debo decirlo claramente otra vez: Pocos ministros se molestan en dar consejos a futuros jóvenes predicadores o ministros musicales, etc., para que se queden solteros o se casen con una persona que tenga el mismo grado de llamamiento y esté tan comprometida al servicio tanto como tú lo estás.

Dios odia el divorcio. Hay términos bíblicos para divorciarse, sin embargo no está en SU corazón que la separación tenga lugar entre aquellos que Él ha unido.

3Algunos fariseos se acercaron a Jesús y, para tenderle una trampa, le preguntaron:

¿Le está permitido a uno divorciarse de su esposa por un motivo cualquiera?

4Jesús les contestó:

¿No han leído ustedes en la Escritura que el que los creó en el principio, ‘hombre y mujer los creó’? 5Y dijo: ‘Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona.’ 6Así que ya no son dos, sino uno solo. De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido.

7Ellos le preguntaron:

¿Por qué, pues, mandó Moisés darle a la esposa un certificado de divorcio, y despedirla así?

8Jesús les dijo:

Precisamente por lo tercos que son ustedes, Moisés les permitió divorciarse de su esposa; pero al principio no fue de esa manera. 9Yo les digo que el que se divorcia de su esposa, a no ser en el caso de una unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio.

10Le dijeron sus discípulos:

Si este es el caso del hombre en relación con su esposa, no conviene casarse.

11Jesús les contestó:

No todos pueden comprender esto, sino únicamente aquellos a quienes Dios les ha dado que lo comprendan. 12Hay diferentes razones que impiden a los hombres casarse: unos ya nacen incapacitados para el matrimonio, a otros los incapacitan los hombres, y otros viven como incapacitados por causa del reino de los cielos. El que pueda entender esto, que lo entienda.

Mateo. 19:3-12

Uno de los pocos reclamos justos que se etiquetan a la música (y a otros ministerios) hoy es que el porcentaje de divorcios entre los ministros de la música habla acerca de la hipocresía en una o ambas vidas en las parejas. ¿Cómo podemos responder a esto? Con el servicio seguro y en soltería a Cristo. O como en mi propia situación, con un matrimonio sólido basado en principios bíblicos, sujeto a una iglesia donde haya buena consejería matrimonial disponible cuando sea necesaria.

Solo hay otras dos opciones, y ninguna es buena. O te divorcias o sigues la voluntad de Dios en el servicio al ministerio. ¿Verdaderamente quieres meterte en esta situación? ¿Quieres ponerte a ti o a otro ser humano en medio de este infierno en la tierra? Dios es más importante que el matrimonio. Y el matrimonio es más importante que el yo.

Las duras realidades del servicio cristiano han hecho que muchos se amarguen de corazón. Una “raíz de amargura” ha brotado, y muchos han sido no solamente contaminados por ella sino que también han hecho daño al concepto que los no creyentes tienen de Jesús y su evangelio. Estudia cuidadosamente Hebreos 12: 12-17.

12Así pues, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas,13y busquen el camino derecho, para que sane el pie que está cojo y no se tuerza más.14Procuren estar en paz con todos y llevar una vida santa; pues sin la santidad, nadie podrá ver al Señor.15Procuren que a nadie le falte la gracia de Dios, a fin de que ninguno sea como una planta de raíz amarga que hace daño y envenena a la gente.16Que ninguno de ustedes se entregue a la prostitución ni desprecie lo sagrado; pues esto hizo Esaú, que por una sola comida vendió sus derechos de hijo mayor.17Y ustedes saben que después, cuando quiso recibir la bendición de su padre, fue rechazado; y aunque lloró mucho, ya no hubo remedio para lo sucedido.

18Ustedes no se acercaron, como los israelitas, a algo que se podía tocar y que ardía en llamas, donde había oscuridad, tinieblas y tempestad;19ni oyeron el sonido de la trompeta ni la voz de Dios. Los que oyeron esa voz rogaron que no les siguiera hablando,20porque no podían soportar el mandato que decía: “Al que ponga el pie en el monte, hay que matarlo a pedradas o con lanza, aunque sea un animal.”21Tan espantoso era lo que se veía, que el mismo Moisés dijo: “Estoy temblando de miedo.”22Ustedes, por el contrario, se han acercado al monte Sión, y a la ciudad del Dios viviente, la Jerusalén celestial, y a muchos miles de ángeles reunidos para alabar a Dios,23y a la comunidad de los primeros hijos de Dios inscritos en el cielo. Se han acercado a Dios, el Juez de todos, a los espíritus de los hombres buenos que Dios ha hecho perfectos,24a Jesús, mediador de una nueva alianza, y a la sangre con que hemos sido purificados, la cual nos habla mejor que la sangre de Abel. 25Por eso tengan cuidado de no rechazar al que nos habla. Pues los que rechazaron a Dios cuando él les llamó la atención aquí en la tierra, no escaparon. Y mucho menos podremos escapar nosotros, si le damos la espalda al que nos llama la atención desde el cielo.26En aquel tiempo, la voz de Dios hizo temblar la tierra, pero ahora dice: “Una vez más haré temblar no solo la tierra, sino también el cielo.”27Al decir “una vez más”, se entiende que se quitarán las cosas creadas, lo que puede ser movido, para que permanezca lo que no puede moverse.

Debemos fortalecernos, hacer caminos llanos, hacer todo esfuerzo para vivir en paz y para ser santos. Debemos velar para que nadie se quede sin la gracia de Dios. Debemos cuidarnos de esa raíz de amargura. Nosotros debemos velar por que “ninguno cometa inmoralidades sexuales, o que sea impío como Esaú,” y ese es nuestro problema.

Estos versículos claramente acentúan nuestra responsabilidad. Dios es eternamente responsable por lo que Él hace. Y nosotros también enfrentaremos las consecuencias de nuestras acciones. Con todo esto en mente, recomiendo lo siguiente:

(1) Establece (a menos que sea realmente imposible) un tiempo de oración y estudio bíblico con tu compañero (a) si estás contemplando seriamente el matrimonio y el servicio cristiano.

(2) Establece una relación permanente (o por lo menos manténte en contacto) con aquellos que tengan matrimonios fuertes y que estén sirviendo al Señor en el ministerio musical cristiano. Hazles preguntas honestas. Encuentra algunas respuestas bíblicamente sanas y con experiencia.

(3) Establece un compromiso con una iglesia fuerte en la que el consejo bíblico esté disponible. Les contaré un hecho triste de la vida: en un matrimonio joven (y algunas veces en uno más viejo que haya tenido un fundamento malo o débil), las parejas sencillamente no saben cómo atacar el problema. Se latigan el uno a otro. La Biblia dice que no luchamos contra sangre ni carne, sino que el diablo hará su mejor (¿peor?) esfuerzo para decirnos lo opuesto. Para esto ofrezco una solución: una relación con compromiso para rendir cuentas con un(a) siervo(a) de Dios que esté fuera y que no tenga nada que perder ni que ganar en la discusión en particular —alguien que realmente los ame a ambos. Ellos pueden ayudarte a discutir bíblicamente. Pueden ayudarte a encontrar soluciones. La otra opción es la que demasiadas parejas toman: se esconden en el pequeño refugio subterráneo del “hogar” y simplemente pelean como perros y gatos…completamente solos. Seguro que no es problema más que de ustedes dos—¡a menos que formen parte de una iglesia que se mueva bíblicamente respecto al pecado y lo confronte! ¿Somos acaso el guarda de nuestro hermano? ¿Qué es hipocresía? ¿Cómo “ayudarnos entre nosotros a soportar nuestras cargas, y de esa manera…cumplir la ley de Cristo” tal y como lo dice Gálatas 6:2 y no involucrarnos con las parejas en conflicto en nuestras iglesias? Si puedes encontrar una mejor manera de amar, de expresar el amor y proveer de soluciones bíblicas para que un matrimonio herido esté seguro escríbeme o telefonéame, ¡porque soy un pastor que desea saber desesperadamente cómo servir bíblicamente a su congregación! Muchos cristianos han olvidado la verdad de que no se necesita estar al extremo de la separación para hablar sobre principios bíblicos de crecimiento en nuestros matrimonios. Y de paso, ambos necesitan humildad para enfrentar este hecho. En otras palabras si alguno de ustedes piensa que es hora de hablar con el pastor o con un cristiano más maduro, ¡ambos tienen que hacerlo!

(4) Lee cuanto libro puedas acerca de estos temas. Hay muchos disponibles. La mayoría de los pastores y cualquier librería cristiana te pueden ayudar a encontrar algunos de esos libros. Algunos que nosotros hemos encontrado útiles son La Familia Cristiana por Larry Christenson, cualquier cosa por el Dr. James Dobson y el Dr. De Wheat. Estos textos ofrecerán un punto de partida para un estudio más profundo.

Si Satanás quiere hacer algo, es destruir las relaciones. La primera relación que él quiere desgastar es la que compartes con Dios. El próximo punto en su lista de golpes es tu matrimonio. A veces la mejor manera de llegar a alguien no es directamente, sino a través de su familia. Todo creyente y por lo tanto los músicos cristianos son presa de esto. Cuando mi esposa y yo estábamos recién casados experimentábamos esto continuamente. Nuestros compromisos con Jesús, con el uno para con el otro, y con su llamado (evangelizar y discipular a través del ministerio musical) eran probados constantemente. Aquellos primeros tiempos de oración, de estudio bíblico, el apoyo de la iglesia a través de la enseñanza y la consejería, etc.; nos ayudaron a atravesar los “rápidos”. Éramos muy jóvenes, muy testarudos, casi siempre orgullosos—¡y por lo tanto argumentativos! Aun así podíamos permanecer fieles a cada relación importante (si no te has dado cuenta todavía, esto en realidad de lo que trata este libro) gracias a todo ese fundamento de “cemento”. Siempre hemos tenido gente en nuestra familia eclesial (Jesus People USA) que ha orado por nosotros, animado y corregido cuando hemos estado en peligro de alejarnos del camino. Lo que es más, aquellos que nos han exhortado más abiertamente son aquellos que han permanecido como nuestros mejores y más cercanos amigos. Considera estos dos sabios consejos de Proverbios 27:5, 6: “Vale más reprender con franqueza que amar en secreto. Más se puede confiar en el amigo que hiere que en el enemigo que besa.” No hay grandes secretos para adquirir la estabilidad marital para los músicos. Eso solo viene como resultado de la meditación y el trabajo duro. Toma tiempo. Y sucede cuando ambos establecen y mantienen patrones de vida bíblicos y relaciones bíblicas. Esto, por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero no es ni imposible ni está más allá del campo de visión de ninguno de nosotros porque en ciertas cosas las parejas involucradas en el ministerio musical no son diferentes a cualquier otra pareja cristiana. ¡La gracia de Dios es suficiente! “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré mas bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Cor. 12:9) [RVR].

Criando Hijos

Y ustedes padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien críenlos en disciplina e instrúyanlos en el amor del Señor.

(Ef. 6:4).

Y él hará que padres e hijos se reconcilien. De lo contrario vendré y castigaré su país, destruyéndolo por completo”

(Mal. 4:6).

En el libro de los Salmos hay tres versículos que sé y amo: Los hijos que nos nacen son ricas bendiciones del Señor. Los hijos que nos nacen en la juventud son como flechas en las manos de un guerrero. ¡Feliz el hombre que tiene muchas flechas como ésas! No será avergonzado por sus enemigos cuando se defienda de ellos ante los jueces. (Sal. 127:3-5).

Si el Señor trae niños a tu matrimonio, ¡te sorprenderán las bendiciones que los acompañan! Los niños son realmente especiales para una familia. Pero por ellos también serás presionado hasta el punto del quebrantamiento. Ciertamente cualquier relación que valga la pena va a costar algo. Y debo decirte que para el músico cristiano, los niños cambiarán radicalmente tu perspectiva y tu ministerio.

Empecemos con el Salmo 127.

¡Los niños son regalos serios! Cuando Dios me envió a mis hijos entré en una nueva experiencia de aprendizaje que no se ha detenido todavía—y han pasado muchos años desde que nuestra primera hija apareció en escena.

Alguna gente crece rodeada de niños, yo no. No solo fui yo el más joven en la familia, no puedo decir que recuerdo a mi hermana de niñera o de algo parecido. Así que nunca hubo en mi vida ningún otro niño.

Al ir creciendo y visitar las casas de amigos llegué a conocer algunos de sus hermanos menores, pero solo de una manera muy superficial. Así puedes ver que en términos de experiencia práctica que yo no estaba preparado para la responsabilidad de tener hijos. ¡Pero Dios decidió que él podía educarme! Después de tres hijos y de muchos años creo que él sabía lo que estaba haciendo y cómo lo haría.

Cada una de mis hijas llegó a convertirse en un verdadero regalo para Wendi y para mí. Ellos comparten similitudes y al mismo tiempo cada uno de ellos es un individuo con su propia y única personalidad. Pero déjame contarte, mi esposa y otros pastores en nuestra iglesia me enseñaron a relacionarme con ellos. No sé qué hubiera pasado sin su apoyo y aliento.

Déjame explicar.

Yo estaba muy involucrado con el ministerio y mis hobbies al llegar nuestros niños. Y yo era muy joven, inmaduro, y egoísta como para querer pasar tiempo cuidando niños cuando yo consideraba que podía estar haciendo algo que consideraba más realizante. Al no estar con niños toda mi vida, no sabía exactamente cómo interactuar con ellos. ¡No sabía qué hacer con ellos! Pero Dios empezó a enseñarme, a través de la confrontación personal y también a través de mi esposa y mis pastores, cuán importante era para mi crecer y enfrentar las responsabilidades de la paternidad.

Escrituras como la que abrió este capítulo sencillamente saltaron de las páginas de mi Biblia durante mis devociones personales. Comencé a pensar en algunas características de mis propios padres—buenas y malas—que yo obviamente y sin saberlo compartía. Una y otra vez el Señor me confrontó con las profundidades de mi propia naturaleza egoísta. Pasajes de la Biblia (por ej. , Hebreos capítulo 12) tuvo un significado fresco a leer desde una perspectiva de padre. En último caso Dios me llevó al arrepentimiento y a un nuevo crecimiento espiritual en una parte de mi vida que él vagamente había tocado antes. Sin niños este proceso nunca habría pasado.

Nosotros generalmente aconsejamos a la gente esperar unos pocos años antes de tener los primeros hijos con el propósito de edificar su compañerismo matrimonial en la Palabra y de establecerse en una iglesia fuerte en enseñanza bíblica. Una vez que el fundamento matrimonial sólido es edificado con oración y guía bíblica, se puede empezar a edificar una familia.

El Dr. James Dobson es uno de los muchos consejeros que ofrecen excelentes enseñanzas para la familia. No hay escasez de buenos libros cristianos sobre este tema. Léelos, a veces llorarás y a veces reirás. Te sorprenderás de cuánto tienen en común con otras parejas casadas cuando se reúnan y en el transcurso de la comunión con ellas, empieza a compartir las experiencias que Dios te dio con tus hijos. Otra vez puedes aprender mucho al hablar con otros que hayan tenido más experiencia con la vida familiar.

¡Pensemos en la arquería por un momento! El Salmo 127 dice que los hijos son “como flechas en las manos del guerrero.” Yo he estado involucrado en la arquería por algunos años. Aprendí una gran cita de hace años: “el que nunca tira, nunca falla.” En otras palabras, siempre vas a cometer errores, no importa que tanto lo intentes. Tú los “exasperarás”. No habrás leído la Biblia con ellos o les habrás dado instrucción divina o no habrás establecido el ejemplo bíblico más sano para que lo sigan todo el tiempo. Eso es un hecho.

Tampoco soy el mejor arquero en la cuadra tampoco. Pero Dios trajo a cada uno de mis hijos a este mundo y a mi vida, y mi tiempo para influirlos con amor bíblico, disciplina e instrucción puede ser muy corto. ¡Así que voy a usarlo mientras pueda!

Hablando prácticamente, nos acostumbramos a llevar a nuestros niños con nosotros tanto como nos fuera posible cuando estaban más pequeños. Ahora planeamos nuestros itinerarios pensando en cuánto tiempo estaremos separados de nuestras familias. Cuando del todo no descalabra sus estudios escolares, nos turnamos llevándolos con nosotros en las giras. Y cuando estamos en casa trabajamos compartiendo tiempo juntos.

Otra vez, no soy la persona más acorde con los niños en el mundo, pero recomiendo mucho los libros para niños. ¡Es sorprendente cuán interesante Timoty the Turtle [La Tortuga Timoteo] puede ser! En algún lugar del camino me perdí de algo de mi niñez—así que lo estoy recuperando ahora.

Nos tomamos turnos para llevarlas a sus camas, para leerles, para cantar canciones de adoración juntos, y para orar juntos. Vamos al parque, jugamos en el patio, los llevamos a la biblioteca o vamos a comer helados juntos. Porque todos en REZ viven en comunidad, también tenemos una gran ayuda por parte de otros que sirvieron como niñeras o “nanas” cuando no los podíamos llevar con nosotros.

Mi esposa y yo hablamos del concepto del “equipo persistente” a menudo. Es cuando los “angelitos” te están volviendo loco, y es tiempo para ¡empezar a orar en serio! Tratamos de trabajar en equipo el uno para el otro. Por ejemplo, si Wendi está levantada aconsejando hasta tarde, yo la dejo dormir después. Me levanto y desayuno con los niños, hacemos nuestra lectura bíblica matutina, y trato de evitar que la despierten. Nos ponemos de acuerdo para que los niños no nos fatiguen. Creo que una de las razones por las que Dios proveyó dos padres en lugar de uno es que uno solo sencillamente ¡“pierde la victoria” sin la ayuda del otro!

Es muy duro supervisar su tiempo de juego, ayudarles con las tareas, establecer reglas cuidadosas para ver televisión o videos, y tener conversaciones serias acerca de cosas realmente importantes. Nos decimos el uno al otro después de un largo día: “¡sabías que el trabajo era peligroso cuando lo tomaste!” Y lo sabíamos. ¡Pero no sabíamos cuán peligroso! Con el aborto, el abuso y las violaciones a los niños, iglesias que a veces tratan a los niños como ciudadanos de segunda clase, y con la simple negligencia, se les está enviando un mensaje a los niños de hoy: crecer en un hogar cristiano podría parecerse mucho a crecer en un hogar no creyente. O podría inclusive ser peor.

Malaquías lo profetizó a voz viva, y es mejor que nosotros, los padres cristianos, escuchemos. Como si este mundo decadente no tuviera suficientes maldiciones ya, Dios dijo que a menos que los padres y sus hijos permitieran que sus corazones se volvieran los unos a los otros, vendría una maldición más grave. “Y él hará que padres e hijos se reconcilien. De lo contrario vendré y castigaré su país, destruyéndolo por completo” (Mal. 4:6). Su corazón se quebranta por que esa relación Padre/Hijo sea recreada tanto como sea humanamente posible en nuestras familias aquí en la tierra. Pero muchos músicos son demasiado egocentristas, demasiado ignorantes, y demasiado orgullosos para hacer mucho al respecto. Este fenómeno debe ser atacado.

Cuan a menudo el adagio nos advierte de la gente que gana el mundo pero pierde su familia en el proceso. Se requiere de cuidadoso planeamiento para establecer y mantener el balance.

Los músicos cristianos que también son padres tienen un serio ministerio “a su medida”. A veces es muy difícil tratar de balancear nuestra composición, el ensayo, las giras, la grabación y la vida familiar. Pero les diré algo: ¡lo que tus niños piensen de ti es mil veces más importante que lo que los niños de alguien más piensen de ti y tu cristianismo!

Si tienes que viajar sin ellos, intenta de la mejor manera que ellos entiendan las razones prácticas. Además asegúrate de tener una seria conversación con tus hijos explicándoles por qué ministras y haces lo que haces. Por supuesto, si les es posible estar contigo, ellos podrán verlo.

A una de nuestras hijas se le enseñó sobre el aborto en su escuela cristiana. Vino a casa hablando al respecto, y cuando nos dimos cuenta que ella no sabía que aquí en los Estados Unidos era legal en muchos estados hablamos con ella. Se deprimió mucho. Lo que nos dijo inmediatamente después fue que alguien tenía que hacer algo para tratar de detener el problema. Mi esposa le explicó que el aborto era una de las razones por las cuales nosotros viajábamos y ministrábamos tanto. Cuando la gente empieza a seguir a Jesús y vivir su palabra, el aborto, al igual que otros temas, encuentran soluciones en él. Nosotros los adultos entendemos esto y nuestros hijos necesitan entenderlo también.

Toda familia con padres involucrados en cualquier tipo de ministerio comparte luchas similares. Requiere de mucha oración, consejo, y mucha gracia. Pero he sido enriquecido a través de mi relación con mis hijos.

¡Aprender a amarlos me ha enseñado tanto! Ha traído a mi vida una fe más profunda, un entendimiento más grande de mi dependencia de Dios, y un sentido más claro del corazón del Padre hacia mí, mis hijos, y los tuyos. Todo lo que Dios ha hecho en mi vida y corazón por mis niños se filtra en mi ministerio musical.

Si estás dispuesto a morir al yo y seguir a Jesús como Señor, y si estás dispuesto a tener un corazón quebrantado y lleno, podrás tener un ministerio musical vital y una familia fuerte, ¡incluyendo a los hijos! ¡Eso es todo menos aburrido!

Y yo lo recomiendo categóricamente.

Capítulo Tres

RESPONSABILIDAD HACIA LA

FAMILIA DE DIOS

Iglesia Local

No dejemos de asistir a nuestras reuniones, como hacen algunos, sino démonos ánimos unos a otros; y tanto más cuanto que vemos que el día del Señor se acerca (Heb. 10:25).

Desdichadamente la comunidad de la iglesia local es uno de los últimos lugares donde el músico promedio puede encontrar apoyo bíblico en relación con su vocación. Comentario triste ¿verdad?, pero muy verdadero. La mayoría de los cristianos tienen poco conocimiento de lo que la escritura dice sobre la música, hacer música, o los músicos. Algunos de los más agresivos predicadores parecen ser los más ignorantes en éstas áreas de conocimiento bíblico. El pastor típico ha tenido poco (o ningún) entrenamiento en el uso bíblico de la música. Podría agregar que muchos ven a los cristianos que piensan seriamente en una ambición musical como seres raros. Muchos no consideran una carrera musical como un “trabajo real.” Otros son simplemente funcionalistas: si no calzas con el formato tradicional y la liturgia de la iglesia —¡olvídalo!

Decir que muchos de nosotros “dividimos” nuestras vidas en partes “sagradas” y “seculares” es una declaración exageradamente modesta. Pero sí es cierto que la vida de iglesia y la vida cotidiana permanecen como dos y distintas partes de mi vida cristiana, ¿cómo podré cumplir el mandato bíblico de “hacerlo todo para la gloria de Dios” Según 1 Cor. 10:31? La doctrina eclesiástica del compromiso necesita mucho más estudio bíblico y discusión de lo que la mayoría de los cristianos le dan, y no estoy tan convencido como algunos de que hay respuestas fáciles. Si todo fuera tan claro, la iglesia no debería estar tan en debate y desacuerdo. “¿Cómo vivir mi fe consistentemente en el mundo cotidiano?” es una de las continuas preguntas de iglesia. Nuestro testimonio y su potencia/esterilidad podrían bien descansar sobre nuestras respuestas individuales a estas preguntas. Estos son sólo algunos de los problemas y temas asociados con un músico cristiano que se compromete a si mismo con una iglesia tradicional. Pero este dilema tiene otra cara.

No se necesita ser un genio para darse cuenta que un gran número de músicos cristianos sencillamente no están comprometidos con una iglesia que tenga una enseñanza bíblica sólida o con cualquier iglesia de su localidad. Esta es una clara violación a la palabra de Dios. Es más, muy pocos integrantes de grupos cristianos son llamados o tienen algún tipo de destreza en el pastorado; por lo tanto, una relación cercana con el liderazgo establecido de una buena iglesia es una de las más importantes fuentes de enseñanza sana en los campos de las finanzas, ánimo, apoyo, y seguridad. La Biblia enseña que todos los cristianos son parte de la iglesia y que el cuidado pastoral y la vigilancia en una asamblea de creyentes es parte fundamental de nuestra experiencia. En otras palabras si no tienes pastor e iglesia local caerás en alguna de cuatro categorías: eres ignorante de lo que la Biblia dice al respecto o estás en rebelión o estás en ambas circunstancias o no eres cristiano del todo.

Un estudio bíblico breve te enseñará los principios sobre los cuales los cristianos verdaderos forman hábitos: el reunirse, el sujetarse a la autoridad de la iglesia, y la enseñanza bíblica sana, instrucción y consejo. Al haber bregado honestamente con estas verdades, debemos comentar algunas de sus ramificaciones.

Digamos que yo decido buscar una iglesia basada con fundamento bíblico en mi vecindario. Por muchas razones nunca voy a encontrar la iglesia perfecta. Ni nunca voy a ser considerado el mejor “modelo” de feligrés/discípulo de Cristo que vean. Esta congregación no parece relacionarse conmigo en general por mis (¿sus?) gustos culturales, por la ropa que usan y especialmente, por la música. ¿Debo cambiar yo o ellos? ¿O debo seguir buscando por el resto de mi vida la iglesia que se me adapte? Las únicas opciones reales son unirme a esa iglesia o no ir a ninguna. (Una búsqueda de nunca acabar por la iglesia que “me calce” es una forma de no ir a la iglesia). Esta última “opción” es la que muchos músicos escogen muy a menudo. Los argumentos más fuertes que tengo contra esta alternativa están en los siguientes versículos:

Porque donde dos o tres se reúnan en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mt. 18:20).

Cuando llegó la fiesta de pentecostés, todos los creyentes se encontraban reunidos en un mismo lugar (Hch. 2:1).

Sométanse los unos a los otros por reverencia a Cristo (Ef. 5.21; mira también He. 10:25; Mr. 1:21; Lc. 4:16; Hch. 1:4. 14; 4:31;

1 Co. 11:33; He. 13:7, 17; 1 Pe 5:5; Pr. 11:14; 12:15; 13:10; 15:22; 20:18).

Algunos de ustedes han considerado tirar este libro por la ventana, estoy seguro. Están pensando en las excepciones de lo que acabo de decir, ¿cómo no? cristianos en prisión, alguien que haya naufragado en una isla tropical, o alguien viviendo en un país musulmán u otro país donde el cristianismo es ilegal se me vienen a la mente. Pero cuando un individuo en occidente llega a cierta edad, él o ella es libre para ir de aquí a allá o para orar y reubicarse en otra ciudad o estado, encontrar empleo, y entonces unirse a una iglesia donde el se del compromiso bíblico cristiano. De cualquier forma la mayoría de los músicos que he conocido no están exactamente abandonados en una isla desierta.

Estoy convencido de que mi peor problema soy yo, no el diablo a quien puedo resistir, reprender, y a quien puedo citarle las escrituras hasta que huya (Lucas 10:19, Santiago 4:7). Mi peor problema no es la iglesia que se reúne a la cuadra de mi casa que no sabe ni qué pensar de mí ni qué hacer conmigo. No. Yo soy mi propio peor enemigo… ¡y debes darte cuenta que pasa exactamente lo mismo contigo! La razón principal por la que los cristianos están divididos hoy en día no es por la falta de entendimiento o por las disputas sobre temas bíblicos. La raíz se encuentra en la falta de amor verdadero entre los unos y los otros. ¡ Esto resulta caro y doloroso! Podrías tener que vestirte mucho más conservadoramente de lo que te gusta para que seas bienvenido en una iglesia en particular. Sea falta de inmadurez de su parte o simplemente su preferencia de estilo, ¿para qué sumar tu inmadurez a la de ellos? “El amor perdona muchos pecados” (1 Pe. 4:8).

En el capítulo uno me referí a lo importante que es un corazón de acuerdo al de Dios. Mencioné que el estudio bíblico es uno de los aspectos fundamentales para la comunión con él. También debería ser parte de la comunión básica entre tú y otros creyentes. Descubrí que cuando mi práctica de la palabra y su conocimiento se hizo más importante para mí que mi conocimiento musical o que el último disco de mi grupo favorito fue que empecé a tener más comunión con todos los cristianos con los que me relacionaba. Antes de eso la música, un conocimiento superficial de mi salvación y una terrible ignorancia de la Biblia y sus verdades era todo lo que podía compartir con cualquiera. ¿Es de extrañar que las letras de tantos artistas tengan tan poca profundidad? Jesús dijo, “… porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Lucas 6:45 RV).

También el prejuicio tiene un papel protagónico en la mayoría de estos asuntos, empieza a derribar esta pared de pecado en ti. Para aquellos que sean un poco más jóvenes, el excelente consejo de Pablo a Timoteo se resume así: “Evita que te desprecien por ser joven; mas bien debes ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y de portarte, y en amor, fe y pureza de vida” (1 Tim. 4:12). Muchos de nosotros en la iglesia estamos esperando que te unas a nosotros para que podamos ayudarte —y tú a nosotros—para crecer en Jesús y compartir su amor juntos y con honestidad. Tal vez no has estado observando. Puedes encontrarnos en la mayoría de las iglesias denominacionales, inter o no denominacionales, pentecostales, evangélicas, protestantes o católicas. Y aunque algunos cristianos diferirán con esta última aseveración, Dios será el único que juzgará la verdad en eso. Porque en el día descrito en Hebreos 10:25 habrá muchas sorpresas, estoy seguro.

Una y otra vez en la escritura el Señor se mueve a través de la iglesia. Examina las siguientes referencias que lo demuestran.

Y él mismo concedió a unos ser apóstoles y a otros profetas, a unos anunciar el mensaje de salvación y a otros ser pastores y maestros. Así preparó a los suyos para un trabajo de servicio, para hacer crecer el cuerpo de Cristo hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios. De ese modo alcanzaremos la madurez y el desarrollo que corresponden a la estatura perfecta de Cristo. Ya no seremos como niños, que cambian fácilmente de parecer y que son arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza hasta dejarse engañar por gente astuta que anda por caminos equivocados. Mas bien, hablando la verdad en un espíritu de amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo. Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y desarrollándose en amor. Esto, pues es lo que les digo y les encargo en el nombre del Señor: que ya no vivan más como los paganos, los cuales viven de acuerdo con sus inútiles pensamientos y tienen oscurecido el entendimiento. Ellos no gozan de la vida que viene de Dios, porque son ignorantes a causa de lo insensible de su corazón (Ef. 4:11-18; ver también 1 Ti. 3:10, Hch. 2:47, Col. 1:18-27, Ef. 5:25).

Muchas veces en la Biblia se hace referencia a la iglesia como el “cuerpo de Cristo”. Esto es muy relevante. El punto es que somos sus manos y sus pies. Él es la cabeza y su agencia es la iglesia. Uno de los argumentos más interesantes de la Biblia se encuentra en Hechos 15 que narra una disputa respecto al rito judío de la circuncisión. El punto que quiero tratar es que en un momento de confusión, fue la iglesia local la que envió a Pablo y a otros para reunirse con el liderazgo de la iglesia en Jerusalén para resolver la disputa. Y en Gálatas 1:18-22, Pablo habla de someterse a lo que él cree y ha estado predicando. ¿Por qué? Porque para asegurarse de que lo que estaba haciendo era lo correcto, pidió confirmación de los líderes de la iglesia y él continuó su trabajo.

Una de mis preocupaciones más grandes durante mis más de veinte años en el ministerio a tiempo completo ha sido que demasiados pastores, evangelistas, maestros, ministerios de radio, televisión, y músicos han caído o fracasado. ¿Una de las razones? Porque han operado fuera de la cobertura de una congregación o liderazgo local. Muchos han tenido credenciales con una denominación grande y Dios los ha usado grandemente, pero el contacto, enseñanza y sujeción hacia otros que hablaran directamente a sus vidas y que tuvieran acceso a sus ministerios sencillamente no existía.

He tenido experiencia sirviendo en juntas directivas y conversando con quienes sirven en ellas. Por el solo hecho de cumplir con la ley muchos pastores, evangelistas u otros ministros que están en la “cima” de un ministerio simplemente tienen una junta de adorno. ¿Qué les sucede a esas poderosas personalidades carismáticas a través de las cuales el Espíritu Santo podría moverse poderosamente? Se convierten en una iglesia ellos mismos, una iglesia dentro de otra iglesia, sin sujeción a nadie. ¡Las juntas directivas llenas de hombres que dicen sí a todo desafían tanto la debilidad espiritual y el orgullo del “líder” como las fanáticas ante una banda de rock!

¿Puedo decirlo claramente? A estos hombres los exhorto: no critiquen a los músicos contemporáneos por algo que ustedes también hacen. A los músicos que nunca hayan buscado con sinceridad una comunidad local que los envíe con bendiciones y oraciones les digo que ¡es tiempo de establecer fundamentos bíblicos! Necesitas de sus oraciones y de su conocimiento bíblico y de sus enseñanzas. Te guste o no, has sido llamado a ser parte de una asamblea de creyentes cristianos desde el momento en que confiaste en el Señor Jesucristo como tu salvador personal.

La membresía y los niveles de compromiso con una iglesia específica variarán de asamblea a asamblea, además esto es algo a lo que cada músico debe ceder en oración. Déjame enfatizar algo, creo que nosotros, los músicos, debemos rendir más cuentas a la iglesia local a la que pertenezcamos que otras personas en la congregación. ¿Por qué? Porque influenciamos a mucha gente.

Aunque podamos juzgar a otros en nuestra congregación por una relación superficial al liderazgo, recuerda esto: …A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho a quien mucho se le confía, se le exigirá mucho más. (Lucas 12:48). La falta de sujeción que muchos artistas demuestran hoy en día es horrorizante. ¿Cómo podemos ignorar lo que la palabra tan claramente dice? Los ministerios son válidos bíblicamente cuando se someten a y son una extensión de una iglesia local. Los patrones del nuevo testamento son el modelo, ni más ni menos. Escucha la declaración de Pablo: “…para no correr o haber corrido en vano…”(Gal 2:2). ¿Qué tanto beneficio o provecho se le puede sacar a un mal propósito?

¿Es de extrañar que tantos ministerios y creyentes se alejen tanto de algunos principios bíblicos y directrices sanas? No, simplemente no son parte de una iglesia funcional que no puede satisfacer sus necesidades interiores. Los ministerios musicales independientes están tan fuera de la Biblia como cualquier otro. El diccionario Webster’s define independencia como “no sujeto a control por parte de otros.” Lee Hebreos 13:17 otra vez y medita con profundidad en tu situación personal. Es hora de arrepentirse y “conectarse”. La pluralidad, el respeto mutuo y la sujeción dentro del cuerpo de Cristo son de vital importancia para tener sabiduría, balance y seguridad.

Quisiera introducir algunos pocos consejos prácticos en este punto. Debes demostrar algún respeto hacia cualquiera con quien trabajes sin importar la tarea, el ministerio o lo que sea. Cuando se ofrece música en una situación ministerial, una actitud humilde de parte del siervo [o sea tú] será lo más indicado para establecer y mantener una relación con aquellos con los que trabajes. Por favor lee las dos últimas oraciones otra vez. Como ves, la sujeción es una parte normal de la vida. No solamente es esencial ministrar en tu iglesia local si no también al trabajar con otros creyentes cuando estés de gira. Francamente, no tendrás giras por mucho tiempo si no aprendes estas lecciones. ¿Por qué deberías? Porque así te ganarás el derecho a servir.

Si la música de adoración y alabanza es tu llamado, ¿qué mejor lugar para expresar tu devoción a Jesús e inspirar a otros a hacer lo mismo que en tu iglesia? Aunque no creo que todo músico sea particularmente dotado en ésta área, desearía que más rockeros aprendieran a expresar un genuino sentido de adoración en diversos niveles.

Expresar tu devoción a Jesús de esta manera es un verdadero testimonio para aquellos cristianos que no comparten tu amor por el rock. Por un lado no tenemos nada que probar. Por el otro, la iglesia tradicional más calmada necesita ser amada y educada con respecto a los prejuicios tanto como nosotros lo necesitamos.

Si tu música tiende a la enseñanza y la profundidad lírica, la iglesia puede ser un lugar para compartirla. Inclusive un contenido más evangelístico puede usarse cuando se ministra a una congregación. Muchos de los que van a la iglesia no tienen una relación personal con el Señor Jesús. En ciertas áreas, la iglesia tradicional es uno de los campos misioneros más grandes disponibles. Ya sea que tu ministerio musical sea primariamente dentro de la iglesia o a aquellos afuera, necesitarás la fortaleza y el apoyo de una iglesia familiar. Necesitarás la guía pastoral para mantenerte saludable teológica y doctrinalmente.

Por último, la iglesia tradicional necesita de tu celo tanto como tú necesitas su conocimiento. Que Dios te bendiga mientras aprendes a obedecerle en un compromiso duradero con una iglesia fuerte en la enseñanza bíblica. Él no podrá bendecirte ni a la mitad si no te integras a una congregación así. Y recuerda tener paciencia con aquellos hermanos de la “cultura tradicional”. Debes aprender a amarlos. Porque amar a la iglesia es uno de los mandamientos de Dios.

La Iglesia en General

Dios los ama a ustedes y los ha escogido para que pertenezcan a su pueblo. Vivan pues revestidos de verdadera compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia. Tengan paciencia unos con otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Sobre todo revístanse de amor, que es el perfecto lazo de unión. Y que la paz de Cristo dirija sus corazones, porque con este propósito los llamó Dios a formar un solo cuerpo. Y sean agradecidos. Que el mensaje de Cristo esté siempre presente en sus corazones. Instrúyanse y anímense unos a otros con toda sabiduría. Con profunda gratitud canten a Dios salmos, himnos y canciones espirituales”(Col 3:12-16).

Al pensar en un músico que ministra fuera de su iglesia local viene a mi mente el trabajo y la interacción con otros creyentes. No te conocen como te conocen en tu iglesia local. Pueden no aceptarte o apreciarte como lo hacen en tu iglesia; así que debemos examinar un tipo de relación diferente en este contexto: el músico y el cuerpo de Cristo en general.

Jesús oró para que todos sus seguidores “fueran uno” (Juan 17:20-23). ¡Solamente en su amor esto es posible! Pero, ¿estamos tan divididos hoy en día como algunos piensan? ¿Está la iglesia tan fragmentada como comúnmente se asevera? Es un hecho que tenemos muchas variantes en el rebaño en general, pero todos seguimos a un Pastor. Jesús habló sobre este fenómeno en Juan 10:16: “También tengo otras ovejas que no son de este redil; y también a ellas debo traerlas. Ellas me obedecerán y habrá un solo rebaño y un solo pastor.” Creo personalmente que en el verdadero Cuerpo de Cristo cada congregación tiene su propia personalidad, entendimiento y sentido de la dirección, exactamente como cada individuo.

La iglesia en general tiene mucho más similitudes que diferencias—¡a menos que nos especialicemos en las pequeñeces! En este punto los asuntos más importantes y centrales de la palabra de Dios se oscurecen y nuestra singularidad, opinión personal y gustos toman forma de intolerancia que es un pecado absoluto en la presencia del Señor. El noventa y nueve por ciento de todos los cristianos verdaderos creemos en las mismas doctrinas básicas. Pero cuando empezamos a cortar pelos por la mitad… nos dividimos—los unos de los otros.

Los músicos deben evitar promover y amplificar sus propias peculiaridades al punto que oscurezcan la unidad básica y el parecido que todos los cristianos compartimos. Una cosa es que a algún cristiano no le guste tu apariencia, vestido o sonido. Otra totalmente diferente es que terminemos causando divisiones debido a nuestra falta de sensibilidad. Debemos trabajar arduamente para levantar a Jesús y olvidarnos de nuestras diferencias individuales y musicales. Especialmente frente a un cristiano que esté cuestionando nuestra madurez básica y nuestra salvación. Por ejemplo, ¡las necesidades espirituales de mi hermano sobrepasan en importancia al color actual de mi cabello! Puedes apostar que trataré de dirigir mi conversación hacia un contenido que espero lo edifique espiritualmente—ambos nos beneficiaremos de ese tipo de conversación.

Una cosa es cierta. Si te encuentras viajando por tu país (o el mundo), aprenderás muchas lecciones acerca de la increíble diversidad dentro de la iglesia. Lo que hagas con tales experiencias y cuanto aprendas de ellas afectará directamente tu propio sentido espiritual del balance.

A través de los años he tenido el placer de conocer verdaderos cristianos en iglesias independientes, en iglesias denominacionalistas y en organizaciones interdenominacionales (grandes y pequeñas). REZ ha viajado a cuarenta y ocho estados, casi a todas las provincias canadienses, y a muchos países. ¿Sabes algo? Hay cristianos verdaderos en todos esos lugares.

En el capítulo cinco de Gálatas se mencionan algunas cosas negativas y positivas. En la Nueva Versión Internacional [en inglés], el versículo veinte termina con dos palabras que necesitan consideración. Ellas son disensiones y facciones. En griego significan “desunión, división, sediciones” y “tomar un partido, desunión, herejía, secta,” respectivamente. Estas son actitudes muy pecaminosas que pueden infectar a cualquier cristiano. Aquí y en otros lugares la palabra de Dios condena estas actitudes y actividades. Si tu o alguien a quien conozcas tiene esta enfermedad, ¡es más que hora de visitar al Gran Doctor y arrepentirse! El amor y el sentido de humildad lo curarán. El orgullo, la ignorancia y las mentiras la causan. El sentir que tu iglesia, tu banda, o lo que sea es lo mejor que existe es uno de los mayores síntomas de esta plaga.

El diablo siempre estará de acuerdo contigo—por supuesto que tienes “la verdad más profunda y la luz más alta.” Estamos hablando de, y nada más que, pecado.

¡Que diferencia hace el amor! La experiencia también. Romanos 15:5-7 es otro texto que trata sobre la unidad cristiana. He estado citando el versículo siete con mucha frecuencia últimamente. “Y Dios, que es quien da constancia y consuelo, los ayude a ustedes a vivir en armonía unos con otros, conforme al ejemplo de Cristo Jesús, para que todos juntos, a una sola voz alaben al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Algunas traducciones interpretan la última frase: “para la gloria de Dios.” ¿Qué gloria le das a Dios cuando aceptas a otros cristianos? No podemos esperar estar de acuerdo con todos los cristianos en todo asunto siempre. Sin embargo hay un maduro “acuerdo en diferir” con respecto a los asuntos más livianos de la palabra. ¡No necesitamos, no, no tenemos que descristianizarnos los unos a los otros simplemente porque no estamos de acuerdo en cada ápice y pizca de la escritura! La Biblia consistentemente enseña la unidad espiritual intrínseca de los creyentes.

Ahora, un corto cambio de tema que puede ayudar a aclarar algunos de los problemas que enfrentamos al usar estilos contemporáneos: A los hijos de Israel se les dijo no asimilar los hábitos morales y las prácticas religiosas de las naciones paganas que los rodeaban o tener matrimonios con aquellas tribus paganas. Para el momento en que Cristo entra en escena, esta directriz ha sido traducida en un prejuicio contra todo lo “Samaritano.” Por supuesto que Jesús mismo respeta los mandamientos de Dios en relación con las preocupaciones originales de Dios que tratan de la separación de los principios y prácticas morales. Él usa al Samaritano como un ejemplo de buen prójimo. ¿Por qué?

Si las prácticas y resultados de todos los Samaritanos en todos los casos eran pecaminosos y servían de piedra de tropiezo para los Judíos, ¿cómo pudo Jesús viajar a través de Samaria tomar agua de la copa de una Samaritana y, de hecho, declarar que cuando el Espíritu Santo viniera, él llevaría a los discípulos a predicar el evangelio “a Samaria?” Recuerda, los Judíos habían interpretado el mandamiento de Dios como que no tenían que involucrarse ni con los Samaritanos ni con su cultura. Esta alienación es precisamente lo que está pasando entre los cristianos de hoy en el área de la música y otras formas culturales. La música se ha convertido en una de las mayores causas de división entre verdaderos hermanos en la fe.

Los músicos contemporáneos de hoy son los nuevos Samaritanos. Así de simple, es muy difícil cultivar una actitud misericordiosa y de perdón hacia creyentes mayores (en años o en madurez espiritual) que se oponen a formas de música moderna como anatema. Peor aun, nosotros como individuos nos hemos convertido en anatemas para algunos de ellos. Tenemos que superar este mal con bien. Debemos responder con compasión bíblica y comprensión aunque nunca podamos ganarlos para nuestra nuestras trincheras. “Y: si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?” (1 Pe. 4:18 VRV). Nosotros debemos hacer como el buen Samaritano hizo “… para que los ignorantes y los tontos no tengan nada que decir en contra de ustedes” (1 Pe. 2:15) a través de un ejemplo santo y amoroso que niegue los alegatos de mala conducta que nos lanzan.

Es un triste hecho de la vida que la intolerancia racial, socioeconómica, cultural y espiritual no sean exclusivas del no creyente. ¡Cómo desearía poder reportar algo diferente de nuestra familia espiritual… Dios lo sabe! Jesús dijo “… y les digo que no volverán a verme hasta que llegue el tiempo en que ustedes digan ‘¡Bendito el que viene en el nombre del Señor’ ” (Lc. 13:35). Volúmenes han sido y serán escritos sobre la unidad que debemos demostrar.

Los músicos, de entre toda la gente, deberían poder ver a través del pecado de la división debido al prejuicio. Constantemente lo enfrentamos con respecto a nuestra música. ¿Cómo es, entonces, que no identificamos el mismo pecado en nosotros mismos?

Si el Señor te concede un ministerio “con más viajes”, con el tiempo aprenderás a darle a él la gloria por su infinita sabiduría al crear muchos, muchos tipos de gente y comunidades, ministerios, y grupos misioneros con los cuales alcanzar a todo tipo de ser humano. ¡Su evangelio y la plenitud de la verdad bíblica, doctrina sana, y los principios del discipulado cristiano son para todos! También lo es su muerte y resurrección que son centrales a nuestra salvación individual y sentido de integridad.

Aprende a apreciar y caminar en esta verdad: los que siguen a Jesucristo como Señor y Salvador son “aceptados en el Amado.” Esta frase maravillosa se encuentra en Efesios 1:6 (VRV). Como resultado de nuestra relación personal con Jesucristo somos los benditos hijos del Altísimo Dios. En las palabras del griego original usadas aquí, hay un sentido de terminación, consumación, y realización. Al venir a una realización más profunda de su aceptación (la del Amado) hacia cada verdadero creyente—dándonos cuenta de nuestra aceptación personal—empezamos a aceptar el amor embargante de nuestro mutuo Padre celestial así como la riqueza y amplitud de nuestra familia.

Rara vez cuando REZ sale de gira o yo viajo no traemos algo bueno de regreso en forma de bendición o lección aprendida de la iglesia, grupo hogareño, o reunión de oración que hayamos visitado. Hay muchas y diferentes comunidades de creyentes cristianos por todo el mundo que han recibido diferentes regalos y direcciones del Espíritu Santo y que trabajan a diferentes niveles de profundidad de entendimiento y madurez bíblica. Yo encuentro esto maravilloso. Esto significa que Dios es más grande e inclusive más completo de lo cualquiera de nosotros esperamos entender en esta vida. ¡Qué triste para el cristiano estar engañado con la idea de que su congregación “lo tiene todo”! ¡Qué Dios más pequeño tienen si creen que su asamblea es la “iglesia perfecta”!

La iglesia sin fallas con los cristianos completos no existe. Así que no te preocupes, porque si de todas maneras existieran, ¡no te dejarían ser parte de ella!

Una palabra final, al viajar se cuidadoso con las enseñanzas extrañas y nuevas. Continúa siendo diligente con tu propio estudio bíblico y con el compromiso a tu propia iglesia local. Si estás tan fundamentado y seguro en estos aspectos como deberías, puedes disfrutar del Señor Jesucristo cuando te visite por medio de su Espíritu entre sus seguidores—cuando estén reunidos (Mt. 18:20).

Capítulo Cuatro

LA RESPONSABILIDAD HACIA TU

FAMILIA POTENCIAL

Aunque no soy esclavo de nadie, me he hecho esclavo de todos, a fin de ganar para Cristo el mayor número posible de personas. Cuando estoy entre los judíos me vuelvo como un judío, para ganarlos a ellos; es decir, que para ganar a los que viven bajo la ley de Moisés, yo mismo me pongo bajo esa ley, aunque en realidad no estoy sujeto a ella. Por otra parte, para ganar a los que no viven bajo la ley de Moisés, me vuelvo como uno de ellos, aunque realmente estoy sujeto a la ley de Dios, ya que estoy bajo la ley de Cristo (1 Cor. 9:19-22).

Es triste que muchos en el ministerio hoy en día encuentren difícil volverse “como uno de ellos” para ganar a algunos. ¿Es que no queremos ganar a algunos? Tal vez queramos ser el gran espectáculo o las grandes “estrellas” en algún tipo de firmamento de la música cristiana de cinco estrellas. Algunos comparan el número de boletos vendidos en un concierto como símbolo de éxito. Otros confunden el número de almas que oraron como símbolo de éxito. Si hay necesidades en el cuerpo de Cristo hoy en día, el balance y el sentido común práctico son, con toda seguridad, dos de ellas. La humildad nos ayudará a abrirnos a ambas cosas.

Jesús estaba tan en casa en los caminos polvorientos de Galilea como cuando estaba en los grandes templos (Marcos 6:1, 35, 56). Su corazón se inclinaba igualmente hacia la viuda pobre y al joven gobernante rico. Dios no hace acepción de personas (Hch. 10:34), cuando él ve el alma necesitada de alguien y suple la necesidad, lo hace de su propia plenitud, de quien él es. Yo carezco de muchas cosas. Todos carecemos, pero en Cristo cada uno de nosotros podemos aprender a hacer lo que podamos para satisfacer una necesidad en una situación en particular. Muchos de nosotros damos al traste con respecto a nuestro ministerio musical. Nos especializamos tanto que solo tenemos el estrecho vocabulario musical con el cual hablar, o somos muy inmaduros en nuestras letras porque no tenemos suficiente referencia de la palabra de Dios en nuestra mente y corazón. Lo mismo se aplica a nuestros conceptos de como ayudar a alguien que comparte un problema con nosotros después de un concierto. Por supuesto que no somos llamados ni dotados en toda área que la Biblia mencione, pero ese hecho no debe ser usado como una salida para nuestra inclinación natural y huir de las preguntas difíciles. Muchos músicos demuestran una superficialidad espiritual e irresponsabilidad que asombran. Decir que amamos a Jesús, a su pueblo, y a aquellos que todavía están perdidos mientras demostramos que somos músicos tontos e iletrados no convence a nadie. Alguien una vez le contestó a Dios así: “No lo sé. ¿Acaso es mi obligación cuidar de él?” (Gn. 4:9).

Un músico cristiano me pidió ayuda para su grupo. Ya que yo no tenía tiempo para hablar mucho y su horario no le permitía otra oportunidad, compartí un consejo muy pequeño. Le aconsejé que cada miembro de la banda—primero individualmente, y después como grupo—se preguntaran seriamente si lo que estaban haciendo en la música lo hacían como un servicio para Dios y el hombre o como un método de autosatisfacción. Su respuesta a esta pregunta le diría mucho acerca de las necesidades de la banda.

Si hay un genuino sentido del llamado por parte del individuo/grupo para servir a Dios y a los hombres, entonces empezaremos a buscar en Su Palabra las soluciones generales a los problemas que nuestros auditorios nos traen. No estoy insistiendo en que el músico funcione como un maestro o pastor o como consejero cristiano. Pero hago un llamado a aquellos que se encuentran en la carrera de músicos a “echarse un poco de compasión al hombro,” no simplemente la faja de la guitarra. Piensa: hay escrituras y experiencias que tú has tenido donde el Señor te ayudó a encontrar sanidad y soluciones a problemas. Si eres salvo, sabes como guiar a alguien al Señor. Hay iglesias, líderes cristianos, libros, seminarios, programas de radio y TV, y otros ministerios paraeclesiásticos que pueden ayudar más directa e integralmente a aquellos con quienes hables. ¿Es mucho pedir que uses tu corazón y tu mente para ofrecer guía práctica a aquellos con necesidades en tus conciertos? Yo creo que no.

No estoy sugiriendo que tu debas tener todas las respuestas para las muchas heridas, luchas o los profundos debates teológicos que un auditorio o congregación puedan traerte. Pero, otra vez debo apuntar a la Biblia y su poderosa verdad. Tal vez algunos de nosotros seamos sencillamente perezosos. Tal vez ni siquiera pensemos en orar con la persona. Tal vez no recordemos el nombre de aquel gran libro por el Dr. como se llame. Tal vez olvidamos darles el número telefónico de nuestra iglesia para que hablen con alguien que puede darles soluciones bíblicas. Tal vez no conozcamos una buena iglesia en esa área donde puedan ser ministrados más. Tal vez ni nos importa. ¿Estoy siendo duro, mis hermanos? Anímense. Todos fuimos jóvenes alguna vez. Todos comenzamos desde el principio.

¿Dónde comenzamos para alcanzar a los impíos? Pedro tuvo que crecer en sensibilidad hacia los gentiles. Pablo le ayudó. Así que si vamos a hablar de nuestra “familia potencial,” vamos a tener que entender quienes son y como podemos alcanzarlos con el mensaje de la vida. Hay aquellos que se sienten discapacitados en su habilidad de llegar a otras culturas. Si te encuentras en esta situación te recomiendo que ores, estudies la Biblia empieces a caminar en otro vecindario o colonia extranjera de tu ciudad. ¿Qué piensan? ¿Cómo sienten? ¿A qué están sujetos en sus casas, trabajos, y qué tipo de música tocan? Pregúntales sobre estas cosas. ¡Qué simple, pero qué radical!

Inclusive si no fuiste llamado a evangelizar a través de tu música, ¡recuerda que en este momento hay gente en el infierno eterno que hubieran deseado conocer lo que ahora sí conocen! Si suena muy duro considera la historia de Jesús sobre el rico y Lázaro (Lc. 16:19-31). Tenemos una familia potencial allá afuera. Tomar nuestra responsabilidad hacia ellos seriamente puede hacer la eterna diferencia. Por favor sé sensible a esto al escribir, arreglar, y/o tocar tu música.

¿Como encontramos nuestra familia potencial? ¿Podemos generar suficiente respeto como para ser tomados seriamente? Pablo lo logró. Pero no se postró delante de una jerarquía religiosa cuyo sentido del respeto tenía que ver con leyes que no se encontraban en la Ley. Ni abarató su mensaje bajando el nivel moral de aquellos a quienes ministraba.

El evangelio siempre será una ofensa porque Dios lo dijo.

Que se menciona en la escritura: “Yo pongo en Sión una roca,

una piedra con la cual tropezarán; el que confíe en ella, no quedará

defraudado”(Rom. 9:33).

En cuanto a mi, hermanos, si todavía estuviera yo insistiendo en que

los creyentes se circunciden, los judíos no me perseguirían, ya que en

ese caso el mensaje de la cruz de Cristo no los ofendería” (Gal.

5:11).

Pero si nuestras declaraciones respecto a la verdad bíblica y sus principios no son tratadas con respeto bien podría deberse a nosotros y no al contenido de nuestro mensaje. La responsabilidad descansa sobre nuestra sensibilidad al Espíritu Santo.

¡Es mucho más fácil arrojar profundidades bíblicas que escuchar a la gente e identificarse con ellos como seres humanos! Y esta falta de cuidado y consideración es algo que veo constantemente en mi propia vida.

En todo caso, si trabajamos con estas cosas y meditamos en ellas aprenderemos que Dios quiere enseñarnos a alcanzar a aquellos aun no alcanzados. El crecimiento vendrá a menos que haya falta de arrepentimiento—en cuyo caso sabremos qué hacer.

Hay gran cantidad de pasajes bíblicos que tratan sobre evangelizar a los no creyentes, y cualquier estudiante serio de la Biblia los encontrará fácilmente. Al familiarizarte con la palabra, también notarás lo mucho que se menciona y se hace para estimular el crecimiento espiritual en el cristiano. Esto no es una proposición de “o lo uno o lo otro.” El evangelismo y el crecimiento espiritual son esenciales en nuestro mundo cristiano.

Pero cada uno de nosotros ha recibido los dones que Cristo le ha querido dar. Por eso la Escritura dice: “Subió al cielo, llevando consigo a los cautivos, y dio dones a los hombres.” ¿Y qué quiere decir eso de que subió? Pues quiere decir que primero bajó a esta tierra. Y el que bajó es el mismo que también subió a lo más alto del cielo, para llenarlo todo con su presencia. Y Él mismo concedió a algunos ser apóstoles y a otros profetas, a otros anunciar el mensaje de salvación y a otros ser pastores y maestros. Así preparó a los suyos para un trabajo de servicio, para hacer crecer el cuerpo de Cristo hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del hijo de Dios. De ese modo alcanzaremos la madurez y el desarrollo que corresponden a la estatura perfecta de Cristo. Ya no seremos como niños, que cambian fácilmente de parecer y que son arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza hasta dejarse engañar por gente astuta que anda por caminos equivocados (Efesios 4:7-14; lee también Mt. 28:19,20; Mr. 16:15).

Pablo podía hacer ministerio de evangelista al tiempo que ministraba crecimiento espiritual según la necesidad. Al crecer cada uno de nosotros, podríamos encontrar a Dios dirigiéndonos en nuestras letras y presentaciones hacia los no creyentes, o podría dirigirnos más hacia la edificación de los santos con nuestras habilidades musicales. Hay muchas corrientes de lirismo o de presentación, pero para mis propósitos consideraremos solo estas dos grandes piscinas en las que la mayoría de los músicos cristianos nadan. Obviamente el hacer cualquiera de las dos nos urge a tener un entendimiento más profundo de lo que la Biblia dice no solamente acerca de los llamados de Dios, sino también de los varios dones espirituales en la vida de cada cristiano.

He escuchado varias enseñanzas completas sobre los dones del Espíritu Santo. Sin importar tu (o mi) exposición favorita de los dones, hay algunos puntos relevantes acerca de aquellos variados dones sobre los cuales tú y yo estaríamos de acuerdo. Estos puntos son dignos de ser explorados a la luz del asunto que quiero comentar.

Sabemos que el Espíritu Santo se mueve dando sus dones “a [quien] él mejor le parece” (1 Cor. 12:11). Siendo este el caso, él, y no nosotros, decide qué dones nos da. Mucho depende de los dones con que el Espíritu Santo nos haya investido. La iglesia no puede rechazar a los músicos porque no tengan un don en particular.

Por ejemplo, no importa que tanto te esfuerces en ser un evangelista, el Espíritu Santo pudo haberte dotado en el área de la enseñanza. Mientras estos dos son dones bíblicos del Espíritu, uno te guiará más hacia el contenido evangelístico en las letras de tus canciones. Si Dios te ha dotado con la enseñanza, probablemente profundices en el lirismo expositor. Serás más motivado a hacer canciones que provean de lecciones para la iglesia.

Una y otra vez vemos al Espíritu Santo bendiciendo individuos con varios dones a través de los cuales suple para las necesidades de una iglesia. Ya que no hay “don de la música” listado en la Palabra, sí hay base bíblica para llamarla una destreza, no un llamado o un don como tal. Bien, vemos que los músicos son diestros y demuestran varios dones del Espíritu, lo cual determinará el contenido. Por lo tanto tenemos un fundamento bíblico para nuestro pensamiento y actividad en el ministerio.

Por otro lado, necesitamos recordar que los músicos cristianos individuales tienen una vasta gama de filosofías de como hacer música y de puntos de vista sobre el ministerio musical.

Tengo un amigo cristiano que quiere que la gente se salve, toca con una banda que ministra evangelísticamente, y ve un fruto permanente. El se regocija en ello y se ve a sí mismo bendecido grandemente al tocar con destreza un instrumento. ¿Está él en la carne? ¿Es él arrogante?

Podría ser. Y él admitirá que estas son batallas con las que brega—como el resto de nosotros. Mi amigo ha luchado con el hecho de que él está por lo menos satisfecho con una ejecución musical fuerte tanto como con las almas que vienen a Cristo en ese concierto. Mientras él y yo estamos de acuerdo de que el primer hecho palidece en importancia si se compara con la importancia eterna del segundo, creo que entiendo su situación.

Primeramente, lo conozco lo suficiente como para pensar que entiendo su corazón delante del Señor. Segundo, le aseguré que en tanto viva bajo las demandas bíblicas de un ministro del evangelio y no le ponga obstáculos al evangelista en la banda, no hay problema.

El evangelista está compartiendo del don que Dios le ha dado. Ha sido ungido para ese propósito. Por otro lado la destreza del músico es la “plataforma” desde la cual él está compartiendo con el auditorio. Ambos son libres en Cristo para ser quienes son en Dios, porque Dios creo ambas áreas en mi amigo, el evangelista y el músico.

Yo he llegado a este entendimiento solamente después de años de estudiar la Biblia, predicar, y sí, de juzgar a otros. Nunca pude entender por qué algunos músicos mostraron tan poca preocupación aparente por las almas de los que estaban en el auditorio. Por supuesto, algunos están viviendo “en la carne” y no les importa el destino eterno de aquellos para quienes tocan. Pero para otros que conocen y aman al Señor y a su palabra profundamente, sus actitudes se basan en dones y unciones del Espíritu más que en el pecado de su parte.

Esto me lleva al próximo punto.

Creyendo que Dios lo ha puesto en un grupo musical, el evangelista no sólo compartirá el evangelio naturalmente sino que también trabajará para ser diestro musicalmente. Del mismo modo el músico cristiano diestro debe aprender a compartir evangelísticamente aunque no sea desde el escenario durante un concierto.

¿Puedo llevarlos un paso más allá? ¿No debería el evangelista estar abierto y tener la capacidad de ministrar verdades simples y edificantes de la palabra a una congregación de cristianos? Digamos que no tiene el don de la enseñanza. Encuentra una iglesia llena de cristianos nacidos de nuevo y llenos del Espíritu, ¿debería rehusarse a levantarse y ministrar a la gente? Creo que no.

En REZ Band, a menudo nos encontramos en situaciones en las que se hace todo lo posible para asegurar que no creyentes vengan a un concierto dado. Llegamos a la noche del evento y nos damos cuenta de que la mayoría de los asistentes ya son salvos. ¡No hay problema! Los cristianos necesitan ser desafiados, alimentados, discipulados y guiados a un contacto más cercano con su Señor.

En otros momentos nos vemos ministrando en el contexto de una iglesia. Aunque el promotor del concierto ha planeado que sea una noche de crecimiento espiritual, podría ser que nos encontremos con pocos asistentes que conozcan a Jesús como salvador. Por supuesto que compartiremos el evangelio porque esa es la necesidad apropiada en ese momento.

Necesitamos estudiar y pensar más en los tópicos del llamado, los dones y la destreza que encontramos en la Palabra. Primero, para eliminar la confusión en nuestras mentes y segundo, para ayudar al resto del cuerpo de Cristo a pensar más bíblicamente con respecto al ministerio musical. Por supuesto que estos principios se aplican también a aquellos que no son músicos.

Las cosas no son tan simples como parecen. Jesús nos comisionó: “Vayan por todo el mundo y anuncien a todos este mensaje de salvación [a toda la creación]”(Mr. 16:15). ¿Significa esto que todo cristiano deba predicar? ¿Y qué del músico, del plomero, el cocinero, el ama de casa, el legislador? ¿Tiene el pintor cristiano que cargar cada pintura con simbolismo religioso para testificar? ¿Qué hay del mandamiento de hacer discípulos de todas las naciones? “Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt. 28:19,20). ¿Significa esto que debo viajar a cada país que pueda y abocarme a plantar iglesias o que como turista debo encontrar a alguien en el Gran Cañón para guiarlo a las “profundidades de la palabra”? Hay más preguntas que respuestas tranquilizantes en las vidas de muchos músicos hoy. Admito haber sido sacudido por el Espíritu Santo para examinar más de cerca muchas de mis propias leyes y tradiciones. ¡El balance les resulta duro a los abogados!

Algunas de estas preguntas las hago seriamente, otras un poco en broma. Algunas encuentran respuesta en la lectura cuidadosa de la Biblia en contexto. Puedes hablar al pastor o líder de jóvenes y leer un buen comentario bíblico y llegar a muchas sino todas las respuestas básicas. “Haz todo lo posible por presentarte delante de Dios como un trabajador aprobado que no tiene de qué avergonzarse, que enseña debidamente el mensaje de la verdad” (2 Ti. 2:15).

Temo que haya una multitud de músicos cristianos allá afuera en el mundo que están más enamorados de su arte que de su “Señor” y que están más comprometidos con su propia búsqueda de la felicidad que con ganar a los perdidos o con animar a los hermanos a través de su música. Estamos hablando de egoísmo pleno y simple. Proverbios 11:30 dice, “… el que gana almas es sabio” (VRV).

Permítele a Dios determinar quiénes serán parte de tu familia potencial, entonces sírveles de acuerdo a su necesidad en su lenguaje. No presumas de alimentarlos a la fuerza “con lo de costumbre” simplemente porque siempre lo haz hecho así o porque es más conveniente y cómodo. El servirle rutinariamente a la Verdad logrará tanto en la vida de quienes te escuchen como tu servicio rutinario a Dios logrará crecimiento espiritual en tu propia vida. Trabaja partiendo de un corazón sincero y preocupado. Y recuerda escuchar también. Primera de Pedro 2:17 habla de mostrar respeto a todos. Llevemos esto en mente continuamente al hacer nuestra música, las almas deben ciertamente estar en un balance.

LISTA DE ESCRITURAS

Génesis 4:9

Romanos 9:33; 15:5-7

Éxodo 20:3

1 Corintios 6:20; 7:23, 24; 7:32-35;

Salmos 127:3-5, 9:19, 22; 10:31; 11:33; 12:11; 13:9,13

Proverbios 10:12; 11:14; 11:30; 12:15; 13:10; 15:22; 20:18; 27:5,6

II Corintios12:9

Lamentaciones 3:24-27

Efesios 1:6; 4:7-18; 5:21, 25; 6:1-4

Malaquías 4:6

Colosenses 1:18-27; 3:12-16

Mateo 11:29, 30; 18:20; 19:3-12;

1 Timoteo 4:12, 3:10, 28:19,20

II Timoteo 2:15

Marcos 1:21; 6:1, 35, 36; 12:29, 30;

Hebreos 10:25; 12:2,5-17; 13:7,17

Lucas 4:16; 6:45; 10:19; 12:48; 13:35;

Santiago 4:7, 16:19-31

1 Pedro 1:3-9; 2:15, 17; 4:8, 12, 18;

Juan 6:38, 10:16; 15:8, 13; 17:20-23,5:5

Hechos 1:4, 14; 2:1; 2:47; 4:31; 10:34;

1 Juan 4:19, 15: 1-41

La Responsabilidad del Músico Cristiano – Guía de Estudio

Capítulo Uno – La Responsabilidad hacia tu Padre, Dios
1. ¿De qué forma puede la relación con tu padre terrenal afectar tu actitud hacia tu Padre
Celestial?
2. ¿Qué pasaría si Dios te da dones y te llama a otras áreas de servicio o arte? ¿Qué tal si
simplemente te llama a apoyar a otros artistas en lugar de llamarte a ser músico?
3. ¿Por qué nuestra relación diaria con Jesús es más importante que nuestra música u
oportunidades para presentarnos y tocar como y cuando queramos? ¿Crees que Dios podría
llamarnos alguna vez a "Selah" por un tiempo?


Capítulo Dos: La Responsabilidad hacia la Familia que Crece en Casa, el Matrimonio, los Hijos
1. ¿Cuál es la mejor y más sabia forma de responder si tus padres no están de acuerdo con tus
preferencias musicales?
2. ¿Cómo podrían verse afectados tu matrimonio y relación con tu cónyuge debido a una carrera
musical y / o ministerial?
3. ¿Cómo podrían cambiar tus necesidades financieras y de disponibilidad de tiempo y cómo
afectaría tu capacidad para viajar la crianza de tus hijos?


Capítulo Tres – La Responsabilidad hacia la Familia de Dios, la Iglesia Local, la Iglesia en
General
1. ¿Qué importancia tiene para Dios que recordemos que los seguidores de Cristo somos parte de
una familia espiritual eterna?
2. Además de tu habilidad musical, ¿qué pasaría si tu congregación local te pidiera que sirvas de
otra manera? ¿Cuál sería una forma piadosa y espiritualmente madura de responder si pocos o
nadie se identifican con tu música?
3. ¿Qué dificultades podrías enfrentar si sirves y te involucras musicalmente con otras iglesias en
el mundo?


Capítulo Cuatro – Responsabilidad hacia tu Familia Potencial
1. ¿Qué tan dispuesto estás a compartir verbalmente tu experiencia personal con Jesús, con o sin
música?
2. ¿Son tu música y carrera musical más importantes para ti que tu público – especialmente si los
que escuchan tu música no tienen una relación de fe con Jesús?
3. ¿Estás dispuesto a aceptar que tanto tú como tu música sean ridiculizados, rechazados y / o
simplemente ignorados por causa de Cristo y los propósitos de su Reino para tu vida? ¿Será el
amor a Dios y a los demás el verdadero motivo de tus decisiones como músico y seguidor de
Jesucristo en un mundo tan quebrantado y necesitado?

Published by gkaiser

I love Jesus, people, blues music, soccer (the Real football), the woods and waters, a wide range of people and places and topics. I care deeply about the arts and artists of all sorts and modes.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Create your website at WordPress.com
Get started
%d bloggers like this: